La trampa de la revocación
Gràcies per tant, carinyet. “Que se oiga bien y que se oiga fuerte”, advirtió la presidenta Claudia Sheinbaum el sábado desde Nayarit, en un acto para la entrega de escrituras, tras haberse anunciado que Morena no sólo llamará a ...
Gràcies per tant, carinyet.
“Que se oiga bien y que se oiga fuerte”, advirtió la presidenta Claudia Sheinbaum el sábado desde Nayarit, en un acto para la entrega de escrituras, tras haberse anunciado que Morena no sólo llamará a consulta de revocación de su mandato, sino que pretende modificar la Constitución para llevarla a cabo un año antes de lo previsto en la misma. El mismo día, por cierto, de las elecciones intermedias.
“En México gobierna el pueblo, en México manda el pueblo de México”, continuó, mientras dejaba ver el que, sin duda, será el eje de comunicación de su gobierno durante los próximos dos años. “Y sólo hay de dos”, se esforzaría en dejar muy claro. “O regresar a la corrupción del pasado o seguir avanzando con la Cuarta Transformación de la vida pública de México. Y el pueblo quiere transformación”, culminaría entre los aplausos y gritos de sus seguidores, en un evento que, más que un acto de gobierno, parecía el inicio de una campaña política.
La Presidenta no tiene mucho más de un año en el poder, pero ya prepara su siguiente campaña por la Presidencia. Una campaña planeada desde hace muchos años: el mecanismo de revocación de mandato diseñado por López Obrador fue una trampa desde un principio, una manzana envenenada cuya única función es el fortalecimiento del régimen mientras que finge ponerlo en riesgo. Un ejercicio innecesario y costoso cuyo objetivo, de forma manifiesta, es el planteamiento de un “falso dilema” ante la ciudadanía; una falacia tan abrumadora —y repetida tantas veces— que la oposición no sea capaz de ofrecerle respuesta.
La falacia de “falso dilema” es un error lógico que consiste en el planteamiento de dos opciones como las únicas posibles, simplificando el debate al extremo: en los meses por venir la conversación pública se centrará en la conveniencia de “regresar a la corrupción del pasado o seguir avanzando con la Cuarta Transformación” y no en la rendición de cuentas de una administración que, en los hechos, parece haber sido rebasada por las circunstancias. “¿O qué?”, ha sido la respuesta los últimos siete años ante cualquier crítica a las políticas públicas. “¿A poco quieren que regrese García Luna?”.
La revocación de mandato fue una trampa desde que fue concebida: una trampa cuya carnada los opositores, ahora, parecen disponerse a morder con gusto. Los mismos personajes, los mismos discursos: una oposición partidista interesada en no perder sus privilegios, la oposición ciudadana en demostrar que tuvo la razón desde un principio. Opositores que sólo hablan con otros opositores en lenguaje opositor, y a pesar de ello no logran organizarse: ciudadanos que temen perder los apoyos sociales, y no están dispuestos a volver a confiar en quienes les fallaron antes.
La Presidenta no tiene mucho más de un año en el poder, pero ya prepara su siguiente campaña por la Presidencia. Esta vez será más difícil, sin embargo: a la gestión de los problemas heredados—y los agravios recientes— se sumarán la Copa del Mundo de la FIFA y la renegociación del Tratado de Libre Comercio. Los juicios a los narcotraficantes procesados en EU, la posición que la administración actual decida adoptar sobre Cuba y Venezuela. De llegar a realizarse, la consulta está todavía muy lejana; existen asuntos, sin duda, mucho más apremiantes.
“Que se oiga bien y que se oiga fuerte”, parece ser la advertencia de los michoacanos a las autoridades que las han dejado a su suerte. El asesinato de Carlos Manzo no sólo ha cimbrado a la sociedad mexicana, sino que ha expuesto al mundo entero una vez más, de manera más que dramática, las consecuencias fatales que pueden tener políticas públicas populistas e irresponsables cuando los gobernantes dejan de rendir cuentas. Políticas públicas por cuyo segundo piso, por cierto, sí valdría la pena consultar una revocación de mandato.
