Hoy es un buen día
La polarización es el gran legado del Presidente de la República.Hoy es un buen día para pensar en el futuro. Para pensar en el país con el que soñamos; para reflexionar sobre el país que tenemos. La desesperación nos lleva a pensar tan sólo en lo inmediato, ...
- La polarización es el gran legado del Presidente de la República.
Hoy es un buen día para pensar en el futuro. Para pensar en el país con el que soñamos; para reflexionar sobre el país que tenemos. La desesperación nos lleva a pensar tan sólo en lo inmediato, pero el país seguirá estando aquí después del 2 de junio. En política no existen batallas finales.
Hoy es un buen día para pensar en lo que estamos a punto de enfrentar, y en las consecuencias que podría acarrear a largo plazo. El país está atrapado en un falso dilema provocado por el Presidente, en el que dos bandos con posturas irreconciliables se preparan para una batalla cruenta. Hoy es un buen día para pensar en el 3 de junio, y en el 2 de octubre: quienes sobrevivan quedarán malheridos y con sed de venganza. La polarización es el gran legado del Presidente de la República, y la consulta de revocación de mandato el instrumento para garantizarla: gane quien gane —y pierda quien pierda— la gobernabilidad de la próxima administración estará en entredicho constante. La política es más que eso: la política es justo lo contrario.
La política es el arte de lo posible. Hoy es un buen día para pensar en un país distinto, en un México mejor. En un país distinto al que plantean quienes pretenden la continuidad de un gobierno cuyo mayor logro ha sido dividirnos; en un México mejor al que ofrecen quienes ya tuvieron el poder y no fueron capaces de crear un país en el que todos tuviéramos cabida. El Presidente se ha empeñado en dividirnos, pero es mucho más lo que nos une que lo que nos separa: es absurdo seguir discutiendo lo que pasó hace dos sexenios en vez de preocuparnos por lo que ocurre en el presente.
- Y en el futuro inmediato. La polarización es un cáncer que nos anquilosa y nos arrastra, al grado que las grandes tragedias humanas que hemos sufrido se han convertido en poco más que un botín político para el bando que mejor sepa medrar con ellas. Los niños con cáncer, los fallecidos por la pandemia; los muertos por la inseguridad, los desaparecidos y sus familias. Los migrantes, las mujeres, los ecosistemas: política, palabras, trending topics. Nuestros problemas siguen estando ahí, sin embargo: los políticos han demostrado su falta de capacidad, y la situación se tornará cada vez más apremiante. El 2 de junio, en realidad, no resolverá nada.
Hoy es un buen día para pensar en el futuro. En el futuro inmediato, más allá de quién gobierne: en nuestra supervivencia en el cortísimo plazo. El sistema Cutzamala se encuentra en su nivel histórico más bajo: la Ciudad de México se quedará sin agua en agosto de este año, y nadie parece darle importancia. La crisis parece inevitable, pero nuestras prioridades están en otro lado: la política es irrelevante cuando no se ocupa de la ciudadanía. Unos culparán a otros, aunque todos hayamos tenido el problema a la vista: la sociedad sufrirá como nunca, y la irresponsabilidad de este gobierno será la principal herencia de sus sucesores.
Hoy es un buen día para pensar en el futuro, y reflexionar sobre el pasado para dejarlo atrás. Hoy es un buen día para ocuparnos de lo importante, y encontrar soluciones antes que más problemas: hoy es un buen día para darnos cuenta de que necesitamos unirnos si es que queremos sobrevivir a lo que nos espera.
México es más que la elección entre dos sistemas que se contraponen: México es mucho más que esta absurda lucha de contrarios en la que tesis y antítesis se siguen enfrentando sin dar lugar a algo nuevo, tomando a la ciudadanía como rehén de su lucha por el poder. Hoy es un buen día para pensar, por fin, en cómo salir de todo esto.
