Doctrina Monroe, aquí vamos de nuevo

Vuela alto, abuela. Ya cantaremos de nuevo. El pleito no es nada más con Maduro. Los Estados Unidos no le están declarando la guerra a Venezuela, sino que están ejecutando una orden judicial en contra de quien ha sido señalado como ...

                Vuela alto, abuela. Ya cantaremos de nuevo.

El pleito no es nada más con Maduro. Los Estados Unidos no le están declarando la guerra a Venezuela, sino que están ejecutando una orden judicial en contra de quien ha sido señalado como líder de una organización terrorista internacional que logró hacerse del control absoluto del gobierno venezolano. Una organización terrorista cuyos vínculos se extienden, sin duda alguna, por el continente entero.

El Foro de São Paulo es una plataforma regional de coordinación política de la izquierda latinoamericana, surgida en 1990 por iniciativa del entonces líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en conjunción con el dictador cubano Fidel Castro. En aquellos tiempos los movimientos izquierdistas habían quedado no sólo huérfanos, sino desdibujados tras la caída del Muro de Berlín y el subsecuente colapso del bloque comunista. El neoliberalismo comenzaba a entrar en auge, y Lula se planteó como objetivo el reagrupamiento de las izquierdas del continente —y su reformulación— para lograr hacerse del poder a través de los caminos institucionales y democráticos correspondientes, a diferencia de las intentonas revolucionarias que hasta el momento habían prevalecido.

El plan tuvo éxito, y al cabo de unos años la llegada de Hugo Chávez al poder representaría el primer triunfo importante del FSP, en 1998. Le seguiría la victoria del propio Lula, en 2002, y posteriormente llegarían al poder figuras afines al foro en sus propios países, tales como Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, José Mujica, Cristina Fernández o el propio Nicolás Maduro. En nuestro país, Andrés Manuel López Obrador, bajo cuya Presidencia se le trató de dar un giro más amplio al movimiento con la denominación de Grupo de Puebla, mismo que ahora incluía a personajes europeos como los españoles Irene Montero y José Luis Rodríguez Zapatero. La izquierda logró organizarse, y salió fortalecida: la duda, en muchos casos, siempre fue el origen de los fondos.

El pleito no es nada más con Maduro; el pleito no es nada más, tampoco, con los personajes o gobiernos con una visión de izquierda. El pleito no es nada más, siquiera, con el Foro de São Paulo. El despliegue militar de las últimas semanas frente a las costas venezolanas y, sobre todo, la alianza con Guyana —quien mantiene una controversia ancestral con Venezuela por la región del Esequibo, abundante en recursos naturales— ha dotado a los estadunidenses con una posición estratégica desde la que pueden tener un control efectivo, a mediano y largo plazos, no sólo sobre el Caribe, sino sobre la región entera: Cuba, Brasil o el Canal de Panamá ahora se encuentran a tiro de piedra. A tiro, en realidad, de misil Tomahawk.

“Los BRICS tendrán un arancel del 100% si respaldan una nueva moneda para substituir al dólar”, amenazó el presidente estadunidense desde 2024; “quienes se alineen con sus políticas antiestadunidenses sufrirán un 10% adicional”, repitió en diversas ocasiones. “Si alguna vez operan de forma significativa, terminarán muy pronto”, aseguró a mediados del mes pasado, días antes de imponer aranceles del 50% a las exportaciones de Brasil, supuestamente a raíz de las imputaciones hechas al expresidente Bolsonaro. El presidente Trump sabe quién es su adversario, y ahora lo tiene en la mira.

El pleito no es nada más con Maduro. El Cártel de los Soles caerá muy pronto y tanto Venezuela, como la región entera, vivirá una realidad completamente distinta a la actual, aunque no necesariamente mejor. La armada estadunidense llegó para quedarse, y sus barcos no saldrán de ahí en mucho tiempo: Guyana le vendió el alma al diablo, y a partir de ahora EU tendrán una presencia militar hegemónica en todo el continente —y en especial sobre Brasil— sin haber gastado una sola bala para conseguirlo. Doctrina Monroe, aquí vamos de nuevo…

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