García Harfuch y seguridad en vilo

La iniciativa para crear una nueva Ley de Seguridad Nacional propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum ha enfrentado una dura y sólida resistencia, por no decir rechazo, dentro de las filas de Morena en el Congreso de la Unión. Debido a esa resistencia, la iniciativa ...

La iniciativa para crear una nueva Ley de Seguridad Nacional propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum ha enfrentado una dura y sólida resistencia, por no decir rechazo, dentro de las filas de Morena en el Congreso de la Unión. Debido a esa resistencia, la iniciativa ha sido evadida y bateada durante meses. Ahora se dice que podría ser aprobada, después de la propuesta de algunos cambios para tranquilizar al Ejército mexicano, uno de los opositores más férreos a la iniciativa presidencial.

¿Cuál es el corazón de la disputa? La iniciativa presidencial propone la “devolución” a manos civiles de la conducción de la lucha contra el crimen organizado en el país. Fortalece a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) federal en su papel de conducción, minimizando a la Guardia Nacional, cuya eficacia ha resultado decepcionante, por decir lo menos. La diferencia es que la SSPC federal es un órgano policial civil, mientras que la Guardia Nacional es un cuerpo policial militarizado dependiente del Ejército.

Además, y probablemente esto es el casus belli de la disputa central, la iniciativa presidencial entrega todo el establishment de inteligencia y de los instrumentos de acción sobre información ante el crimen organizado y el narcotráfico a la SSPC federal. El Ejército se resiste a esta medida porque implica que tendrá que entregar su información confidencial a los órganos civiles. Además, la iniciativa orienta todo el trabajo de inteligencia de la UIF (Unidad de Inteligencia Financiera, dependiente, hasta ahora, de la Secretaría de Finanzas y Crédito Público) al mando de la SSPC federal.

Además, el Centro Nacional de Inteligencia, el órgano de inteligencia civil del Estado mexicano, ahora es dependiente orgánicamente de la SSPC federal. La iniciativa presidencial cambia estratégicamente el centro de la inteligencia y la toma de decisiones del Estado mexicano desde su dispersión entre varios compiladores a la creación de un centro fundamental, convirtiendo a la SSPC en el cerebro estratégico del esfuerzo del Estado mexicano contra el crimen organizado, principalmente el narcotráfico.

La iniciativa presidencial cambia fundamentalmente el enfoque impuesto desde el sexenio de López Obrador sobre el método para combatir el crimen organizado. El sexenio anterior se le entregó todo el esfuerzo contra el crimen organizado al Ejército nacional, incluso incorporando a la Guardia Nacional como cuerpo supuestamente policial, en su seno. La SSPC, bajo López Obrador, era un simple espectador, útil para hacer anuncios públicos, pero irrelevante en la acción de seguridad. Ahora se plantea algo muy diferente: la conducción, las decisiones y la información saldrán de la SSPC y no del Ejército.

La iniciativa presidencial plantea una confrontación entre la visión de López Obrador y la de Sheinbaum sobre cómo México debe enfrentar el crimen organizado y, especialmente, al narcotráfico, contextualizado en tiempos de Trump. Esa diferencia es esencial en la disputa interna en Morena. Legisladores y miembros de la dirigencia de Morena han expresado su adhesión a la visión “AMLO” y rechazan la iniciativa presidencial. Eso explica por qué se han retrasado tanto tiempo en aprobar la propuesta de Sheinbaum.

El hijo de López Obrador, Andy, ha estado activamente saboteando el esfuerzo presidencial. Desde su posición en la dirigencia morenista ha promovido la oposición de su padre a la aprobación de la iniciativa presidencial a través de personajes como el senador Gerardo Fernández Noroña y la diputada Citlalli Hernández. Los receptores importantes del mensaje son Adán Augusto López, líder de los senadores, y Ricardo Monreal, líder de los diputados morenistas. Eso ha sido suficiente para que se frene el tránsito legislativo de la iniciativa presidencial. También refleja la debilidad política de la Presidenta en lo que se refiere a los legisladores en el Congreso federal, pues el peso específico político de AMLO ahí sigue siendo abrumador.

En el fondo de todo el debate subyace la figura de Omar García Harfuch, principal beneficiario de la iniciativa presidencial y secretario de la SSPC. Temido por los radicales que militan en la línea de la continuidad amloista, García Harfuch es el favorito de la Presidenta y de las corrientes dentro de Morena y del gobierno que buscan un cambio efectivo, sensato y equilibrado en la política de seguridad pública y nacional.

Y también, hay que decirlo, están puestos todos sus ojos en la elección presidencial de 2030, donde Palacio Nacional y Palenque tienen claro quiénes son sus apuestas. Y no están de acuerdo.

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