En defensa de la evaluación educativa
Desde hace tiempo, el gobierno federal milita contra las evaluaciones a los maestros, calificándolas de punitivas

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Discrepo con la premisa educativa central del gobierno federal de que las evaluaciones a maestros y estudiantes no sirven para elevar el nivel educativo del país.
Me sorprende escuchar a funcionarios de la Secretaría de Educación Pública, que son o han sido profesores universitarios, “explicar y defender” lo inservible de las evaluaciones, cuando éstas se hacen siempre en las universidades.
Desde hace tiempo, el gobierno federal milita contra las evaluaciones a los maestros, calificándolas de punitivas.
El Presidente se ha centrado en el tema punitivo, exigiendo la reinstalación de maestros despedidos por su bajo desempeño.
El gobierno anunció que los egresados de las escuelas normales serán contratados
como maestros, sin importar su desempeño académico.
Igualmente, se compromete a otorgar becas a alumnos en casi todos los niveles educativos, cumplan o no con ir a clases, y cubrir las materias. Afirman combatir la deserción, aunque los educandos no aprendan nada.
Ahora se informa que niños y niñas de primaria y secundaria no serán evaluados por sus maestros, recibiendo pase automático al año siguiente, independiente de haber aprendido algo o no. Fue a petición de los maestros.
Además de despreciar el valor de la evaluación, al gobierno federal le interesan únicamente las estadísticas para poder afirmar que hay menos deserción que antes, sin importar la calidad de la educación impartida.
La evaluación de maestros es crucial para medir sus conocimientos, fortalezas y debilidades. A partir de ello se puede reforzar la capacitación docente.
Pero, ¿cómo ayudar a preparar de mejor manera a educadores si quitaron todo el presupuesto anual destinado a su capacitación?
¿No quieren que sirva para despedir a profesores? Entonces elimínenlo, pero no quiten las evaluaciones, perjudicando la calidad de la enseñanza.
La evaluación de los estudiantes es fundamental para saber qué problemas educativos tienen y qué áreas hay que fortalecer. Sin evaluaciones, eso nunca se sabrá.
La evaluación de los educandos es, implícitamente, una evaluación del desempeño de los docentes.
Cuando los padres se enteran de lo mal, o bien, que van sus hijos, voltean a ver al docente. Y eso temen los educadores.
El sistema educativo mexicano es uno de los peores de América Latina. Con las propuestas del gobierno, el deterioro será mayor.
Y México será el gran perdedor.