“Yo ya desaparezco, me borro por completo”
En estos diez días todo puede pasar, pero los mexicanos estaremos atentos para sobrevivir a esta etapa crítica y no dejaremos de denunciar todas las tropelías de Morena.
En una de las conferencias mañaneras, el señor Presidente respondió de manera contundente al reportero que lo inquirió sobre su futuro: “No voy a ningún acto, no voy a recibir a mis amigos… yo ya desaparezco, me borro por completo”, y siguió hablando de su ausencia en el beisbol “porque si salgo al campo habrá fotos”… “voy a trabajar mucho, pero escribiendo, feliz, feliz, feliz”. Estamos a unos cuantos días de presenciar la última conferencia mañanera, y vale la pena reflexionar qué es lo que sucederá entonces y qué sucederá después.
Nadie podrá negar que hemos vivido una de las épocas más turbulentas de la historia; México, como muchos otros países, ha transitado por épocas de tranquilidad y épocas de conflictos, algunos muy graves, pero nunca las palabras, los actos y las omisiones de la Presidencia mercaron a todos los mexicanos como en estos seis años.
Muchos conocemos a Andrés Manuel López Obrador desde sus inicios como alborotador, invasor de Instituciones, luchador feroz, agresivo y violador de las leyes y los reglamentos. “Es un peligro para México”, se comentó muchas veces, y aquí estamos, a unos cuantos días de que deje el cargo con todo lo que eso representa.
Porque su megalomanía no tiene paralelo; es cierto que quien ha saboreado el triunfo sueña con que sea eterno, pero él lo quiere ocultar con su frase: “Yo ya desaparezco, me borro por completo”, algo que ni su mamacita podría creer.
Porque él podrá “borrarse por completo”, pero la herencia maldita que deja a México, a la Presidenta electa y sus colaboradores, y a todos los mexicanos, no podrá olvidarse fácilmente.
La realidad de que, a pesar de los libros triunfalistas (Gracias), las múltiples publicaciones en diarios, revistas y filmes sobre los éxitos de su gestión, y las declaraciones rupestres de algunos de sus seguidores ciegos, sordos y tontos, la gestión de Andrés Manuel López Obrador ha sido, por decir algo, catastrófica.
No repetiré lo que todos conocemos y ha sido mostrado con cifras y detalle sobre los errores en sus decisiones, que han costado cientos de miles de millones, sobre su falta de liderazgo en salud, que llevó a la muerte a millones de mexicanos, sobre el silencio ante el narco, que superó todas las cifras de homicidios, desapariciones, violaciones, secuestros y demás.
El señor Presidente afirma que va a desaparecer, a borrarse por completo, lo que es imposible porque sus hechos, sus decisiones, sus mentiras, su corrupción lo seguirán hasta que muera, él es responsable, aunque “desaparezca”, de todo lo que estamos sufriendo y sufriremos por su megalomanía.
En estos diez días todo puede pasar, pero los mexicanos estaremos atentos para sobrevivir a esta etapa crítica, no dejaremos de denunciar todas las tropelías, violaciones a la ley, actos de corrupción de Morena, y trataremos, con inteligencia, de reconstruir un tejido social en el que quepan todos los mexicanos, un movimiento de transformación y reconciliación que acabe con el odio que transmitió Andrés Manuel a todos los mexicanos; esta labor será ardua, en la que todos debemos participar, usted incluido, estimado lector.
En unos días más Claudia Sheinbaum jurará como Presidenta, ¿de una república?, ¿de una dictadura?; vivirá en Palacio Nacional, ¿estará rodeada de bardas de tres metros?, ¿recibirá a las mujeres y a los grupos olvidados?, ¿seguirá el proyecto “abrazos no balazos”?, ¿estarán en las mañaneras los analistas y reporteros que critican al gobierno?... veremos.
Lamento afirmar que Andrés Manuel López Obrador nunca desaparecerá y en su momento los mexicanos analizaremos, evaluaremos y calificaremos su gestión, lo seguiremos sin importar dónde se esconda, y daremos el veredicto final.
