¿Y después?

No es lo mismo lo mismo que lo mesmo. Dicho popular En todo el mundo ha tenido un gran impacto la muerte de la reina de Inglaterra, una mujer excepcional que vivió en un siglo en que las turbulencias políticas, económicas y sociales cambiaron para siempre el ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

No es lo mismo lo mismo que lo mesmo. 

Dicho popular 

En todo el mundo ha tenido un gran impacto la muerte de la reina de Inglaterra, una mujer excepcional que vivió en un siglo en que las turbulencias políticas, económicas y sociales cambiaron para siempre el planeta; en medio de crisis económicas, guerras e incertidumbre, ella fue un faro de luz y serenidad para los británicos, que ahorala lloran y la añoran. La llegada al trono de Carlos III llena de incertidumbre a los británicos, porque conocen su triste historia y dudan de su capacidad para gobernar como lo hizo Elizabeth durante más de 70 años. 

Los mexicanos hemos vivido cuatro años de sorpresas, cambios inesperados tanto en la estructura del gobierno como en la gobernanza; nunca como ahora se perdió súbitamente mucho de lo que habíamos conseguido en crecimiento y desarrollo, educación y salud, control de las finanzas, apertura y diálogo; el estilo personal de gobernar se convirtió en un discurso interminable en una plaza pública en la que se ofende, se agrede, se insulta, de vilipendia y de amenaza, a quien tenga la osadía de decir la verdad, y esto ha causado una profunda división entre los mexicanos, rencores y odios mutuos que nos dividen. 

 El ataque a la independencia de los Poderes llevó al sometimiento del Poder Legislativo y la obsecuencia del Poder Judicial; el espectáculo de diputados y senadores alzando la mano sin saber por qué, simplemente porque el jefe lo pidió, y las dudas y titubeos de los miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo confirman 

Así vamos después de cuatro años en que la afirmación presidencial abrazos, no balazos incrementó la inseguridad y llevó a la muerte a cientos de miles de mexicanos, y el desplante: “No me vengan ahora con que la ley es la ley”, confirma la vocación autoritaria de quien día con día se convierte en un dictador sin límites. 

Los resultados están ahí y los padecemos todos: estamos reprobados en crecimiento y ahora estamos más endeudados que nunca; también en seguridad porque no hay protección ni en la calle ni dentro del hogar, en salud por las innumerables carencias sanitarias; en educación, por un programa estúpido y de adoctrinamiento que dañará a nuestros hijos, pero, sobre todo este gobierno está reprobado en honestidad, es uno de los más corruptos, reprobado en legalidad, miles de contratos sin licitación, en transparencia, se ocultan olímpicamente los datos reales. 

 Pero, así como los británicos piensan en lo que hará el nuevo rey, así debemos pensar qué hará quien, sea cual sea su partido, llegue a la Presidencia en 2024. 

Porque como se dice a veces: “No es lo mismo lo mismo que lo mesmo”; ninguno de los posibles candidatos tiene los conocimientos, el apoyo y la fuerza suficientes para continuar lo que se inició a fines de 2018, aún entre los morenistas hay grupos disímbolos y aún opuestos, y entre los otros partidos no se ve que surja un líder con la suficiente fuerza para sacar a México del pantano en el que está. 

De modo que es de temerse que el caos que encontrará el nuevo presidente en el 2024 aumente y que México siga por esta pendiente que quiso ser una transformación y quedó simplemente en un mal proyecto con sus gravísimas consecuencias. 

 Es por eso que los mexicanos tenemos tarea, una y otra vez hemos remado contra corriente cuando otros gobiernos han causado daño al país, y a pesar de todo estamos aquí. Es el momento de crear planes y proyectos para la reconstrucción del país, hay grupos de hombres libres que en todas las áreas pueden desarrollarlos; al mismo tiempo, debemos reconciliarnos con nuestros compatriotas, todos somos mexicanos, debemos vivir en paz. 

Es necesario revisar en todas las áreas lo que está mal, los daños que han causado las políticas y los funcionarios de este gobierno, sus consecuencias y la forma como se pueden reconstruir; al mismo tiempo es necesario que se promueva una reconciliación nacional, no podemos vivir como enemigos mortales, es urgente defender y preservar la democracia real, participativa, humana. 

¿Qué pasará después?; nosotros lo podemos lograr. 

Temas: