Traición
En nuestras familias y en la escuela, desde pequeños, aprendemos el valor de la verdad, los principios de igualdad, las bases de la armonía social y el respeto a las instituciones de nuestro país. Al mismo tiempo, aprendemos a respetar a nuestros mayores y a reconocer la ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
En nuestras familias y en la escuela, desde pequeños, aprendemos el valor de la verdad, los principios de igualdad, las bases de la armonía social y el respeto a las instituciones de nuestro país. Al mismo tiempo, aprendemos a respetar a nuestros mayores y a reconocer la autoridad de quienes mandan: desde los policías, los maestros, hasta los políticos. Y cuando esto último no sucede, cuando quienes encabezan nuestro gobierno planean, deciden y ejecutan actos contra el país, contra la Constitución, la democracia, las leyes e instituciones nacionales, nos encontramos con eso que se llama traición a la patria.
La traición a la patria es un delito que se encuentra contemplado en la legislación mexicana; en el Artículo 123 del Código Penal Federal; se considera traición a la patria “realizar actos que ponen en riesgo la independencia, soberanía o integridad de la nación”.
Y eso es lo que hemos visto y padecido en este sexenio: no podemos olvidar la contundencia de las afirmaciones del señor Presidente cuando, al tomar posesión en 2018, dijo: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido”… Más adelante dijo: “reafirmo el compromiso de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
Y seis años después, nos damos cuenta de que mintió abiertamente al hablar, y que todas sus acciones han sido encaminadas a minar la fortaleza de México, a destruir la Constitución Política, a violar las leyes, a afectar las instituciones, disolver y apoderarse alevosamente de los tres Poderes y dejar a nuestro país irreconocible, con todas sus consecuencias.
Eso se llama simple y sencillamente traición a la patria.
Traición es engañar a los ciudadanos cada mañana por más de dos horas, los mexicanos escuchamos frases, promesas y afirmaciones que no eran ciertas, las mentiras del señor Presidente superan todas las que otros mandatarios han dicho.
Traición es ignorar la enfermedad y la muerte, su decisión de destruir el sistema de salud llevó a la muerte a más de 800 mil mexicanos, la falta de medicamentos causó el deceso de miles de niños.
Traición es engañar ofreciendo un crecimiento económico de 6% y logrando solamente 0.5%. traición fue ofrecer un Pemex exitoso, que hoy tiene una deuda billonaria que nunca saldará.
Traición es ofrecer “abrazos” a los delincuentes y narcos, que con toda libertad convirtieron al país en un narcoestado; traición es callar frente a los miles de muertos, desaparecidos y secuestrados.
Traición es agredir, insultar, amenazar, intimidar a quienes le han señalado sus errores, sus mentiras y sus decisiones absurdas en economía, salud, medio ambiente, relaciones internacionales, etcétera; decenas de periodistas muertos y cientos amenazados confirman la traición.
Por todo esto, a unos días de que abandone el Palacio Nacional, independientemente de lo que decida hacer o decir, la historia y los mexicanos confirmamos: fue y es traición a la patria.
Pero lo más triste es que en esa traición envolvió a la que eligió ser su sucesora, Claudia Sheinbaum, y no sólo la obstaculiza un día sí y otro también, impidiéndole tener libertad, sino que ahora, de la manera más siniestra, ubicó a su hijo Andrés –igualmente mentiroso, falaz, corrupto– a su lado, para que no pueda maniobrar libremente. ¡Triste situación de la Presidenta electa, que actuará rodeada de enemigos que no le permitirán actuar con libertad!
Frente a esta traición manifiesta, los ciudadanos seguiremos en pie de lucha; las condiciones no nos son favorables, pero sabremos superar los obstáculos para volver a tener un país libre, soberano, con una Constitución y unas leyes respetables y respetadas.
El camino es largo, pero los mexicanos ya lo conocemos, somos y seremos más que un dictador que traicionó a México y a los mexicanos.