Sobre traidores y consecuencias

Se aniquiló la SCJN y se eliminaron a quienes denunciaron los errores garrafales.

La traición es una mancha que jamás envejece

Elena Anaya

La traición es una de las acciones más repugnantes, desde que éramos niños conocimos la traición de Judas, que nos causaba indignación; traidores han habido muchos en la historia, y México tiene una lista de personajes que han traicionado de la forma diversas: la Malinche, Agustín de Iturbide, Antonio López de Santa Ana, Victoriano Huerta, etcétera, y al conocer sus traiciones supimos las consecuencias de aquellos actos; tristemente, las traiciones recientes han ocasionado lo que ahora vemos en nuestro querido México.

Se afirma, se comenta, se lamenta la situación en que está México y los mexicanos, a pesar de la inacabable y mentirosa publicidad acerca de los “triunfos” de Morena y la llamada Cuarta Transformación, hoy vivimos en un momento crucial en el que pueden desaparecer todas las instituciones que nos permitieron llegar a una democracia, con una Constitución firme y perfectible, que está en grave peligro de desaparecer por la traición de quien ya no está aquí.

Al tomar posesión de su cargo, ese señor ofreció respetar la Constitución, sus leyes, sus instituciones, la pluralidad política y la libertad de expresión, acto seguido, ignoró todo lo que había ofrecido y traicionó a México.

El panorama que vivimos ahora es consecuencia de esa traición y las traiciones de sus colaboradores y secuaces; las traiciones a la salud por parte del secretario, el subsecretario y otros funcionarios, causaron más de 800 mil defunciones y el caos que ahora existe es consecuencia del desprecio de los actuales funcionarios a los fundamentos científicos de la Salud Pública; de la señora Presidenta para abajo, se miente sobre programas y acciones, abastecimiento en los hospitales, aplicación de vacunas, aporte de medicamentos, etcétera, ésta es una gravísima traición a todos los ciudadanos.

En economía, la traición del sexenio pasado da por consecuencia una caída estrepitosa de crecimiento, creceremos menos de 0.1% en este año, y no hay nadie en el gobierno que diga la verdad, frente a los reclamos de los especialistas que señalan el desastre que vive la economía y las consecuencias para la vida de millones de mexicanos.

La traición a Pemex desde el sexenio pasado que continúa ahora con funcionarios tan incapaces como el agricultor que estuvo antes, lleva a la conclusión de que nadie sabe o no quiere hacer algo efectivo para salvar a esta empresa que está en bancarrota.

Pero donde se aprecia más la traición de Morena a México es en la destrucción de las Instituciones que creamos poco a poco para ser libres, soberanos y demócratas.

Se traicionó la equidad del Poder Legislativo con una sobrerrepresentación que canceló toda oportunidad de debate libre y productivo, todo se aprueba sin cambiar ni una coma, y el desastre legislativo que vemos es inevitable.

Se traicionó al Poder Ejecutivo, porque lo que vemos ahora es un teatro miserable en el que cada mañana, en medio de sonrisas y discursos engañosos, se ofrece la felicidad eterna, se repite la palabra bienestar como un mantra mágico, mientras se ignora la realidad del país.

Se traicionó al Poder Judicial, se aniquiló la Suprema Corte de Justicia, se eliminaron a quienes denunciaron los errores garrafales nunca antes vistos: selección de funcionarios “por tómbola”, votación forzada y violatoria con miserables “acordeones” para asegurar el puesto a los afines de Morena, y ahora, con la llegada de Pablo Gómez, quien traicionó sus principios y traiciona a México, en la Comisión Presidencial para la reforma electoral él y su grupo harán una regresión sistemática, para “abaratar” y “democratizar” las elecciones, cuando lo que se logrará es una total concentración del poder

Traiciones, traiciones y más traiciones., con funestas consecuencias.

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