Mi querido viejo: la semana pasada abusé de tu paciencia al relatar la alegría con la que Alicia y yo celebramos nuestros 35 años de casados, pero te quiero contar que, en la cena en la que recordamos muchos momentos gratos, también pensamos en los millones de seres humanos que sufren un trastorno mental; es por eso que quiero revisar contigo este tema, porque a veces se oculta en lo personal o en la familia, y tiene diversas consecuencias tanto leves como graves, y todas merecen nuestra atención.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se estima que 14.1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental, lo que significa que los viejos queridos de 70 o más años vivirán la tercera parte de sus vidas enfermos, pero, además, tristemente se sabe que alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16.6%) se producen en personas que tienen 70 años o más.
Los expertos en salud saben bien cómo influyen los años de infancia y adolescencia en el desarrollo de estas enfermedades, porque es indudable que la educación en esas edades, y el desarrollo de principios y valores humanos influirán definitivamente en la salud mental de los adultos.
Pero desafortunadamente, querido viejo, estas alteraciones de la salud mental no se comentan abiertamente, y no sólo eso, sino que la sociedad estigmatiza y aísla a quienes las sufren, y por eso el rechazo a pedir ayuda con un médico psicólogo o psiquiatra.
Pero, además, querido viejo, somos una generación única, ya que nacimos cuando apenas había periódicos y los teléfonos eran fijos, hoy tenemos miles, millones de estímulos de todo tipo con las pantallas de televisión en todos lados, tenemos cientos de empresas que dan noticias o que envían mensajes, novelas, y ahora imágenes creadas por la IA, con las que las jovencitas se quieren convertir en influencers; ¡hágame usted el favor! ¿cómo estará la mente de esas niñas y niños?; y si, además, toman drogas alucinatorias, podemos tristemente reconocer que vivimos en un mundo peligroso.
Pero volvamos a nosotros los viejos, que seguramente tendremos el impacto de una noticia desagradable, una enfermedad o muerte de un ser querido, problemas de trabajo, de dinero, mientras estamos inmersos en el mundo de la comunicación que nos acecha a cada momento. ¿Sigues usando el celular al comer o antes de dormir o al manejar ?.
Vale la pena, querido viejo, que dediques el tiempo que creas conveniente para revisar cómo están funcionando las maravillosas células del cerebro, y qué problema puede haber: aquí los hemos escrito: ansiedad, insomnio, olvidos ocasionales, equívocos al acudir a una cita o hacer un viaje, olvidos de nombres aún de seres queridos, etcétera.
Debemos envejecer con gran salud emocional, vivir con una sonrisa en los labios y disfrutar cada día de la vida.
