La locura es un punto de vista.
Micky Bane
MITO
“Los problemas de salud mental no me afectan”.
A lo largo de la historia, cientos de escritores han hablado de los problemas mentales, atribuyéndolos a los fenómenos naturales, al “hechizo” de los malvados, a los astros, etcétera, y sólo recientemente se conoce un poco más del funcionamiento del cerebro, de manera que se encuentran explicaciones biológicas, anatómicas, bioquímicas y moleculares para conocer eso que se llama salud mental.
CONSECUENCIA
En México, millones de mexicanos tienen problemas de salud mental y lo vemos tanto en las casas como en la calle, la descomposición social es una realidad, en todos los noticieros se muestran riñas, golpes, asaltos, asesinatos, y ni las autoridades ni los ciudadanos parecen darse cuenta de la complicación.
El problema nace con la negación y empieza desde la familia, cuando se observa que un niño, un joven o un adulto tiene conductas extrañas, agresiones, gritos, pleitos y demás, se piensa que eso no tiene consecuencias y, poco a poco, se considera al individuo como “enojón”, “irascible”, “intratable”, pero no se hace nada para resolverlo.
REALIDAD
Los problemas de salud mental son muy comunes, casi mil millones de personas en el mundo viven con un trastorno mental, cada 40 segundos alguien muere por suicidio y ahora se reconoce que la depresión es una de las principales causas de enfermedad y discapacidad entre niños y adolescentes.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, señaló: “Estamos viendo un deterioro cada vez más intenso en el bienestar mental de las personas y muchos grupos, incluidos los adultos mayores, las mujeres, los niños y las personas con problemas de salud mental corren el riesgo de sufrir graves problemas de salud si no se toman medidas”, y afirma que “los gobiernos gastan, en promedio, menos de 2% de sus presupuestos de salud en esta cobertura, esto no puede continuar”.
¿Qué debemos hacer? En lo personal, examinar nuestras conductas y tomar las decisiones adecuadas, sea una consulta médica, sea apoyo en familiares o consejeros, o simplemente la meditación para darnos cuenta de que nuestra vida puede ser mejor con salud mental.
No podemos pedir mucho a las autoridades porque hemos visto que no les interesa ni la salud mental ni los problemas de agresiones y menos delitos por esa causa, pero podemos unirnos y promover en redes sociales a los grupos de apoyo mental.
Recuerda cada mañana esta reflexión: “Mi salud mental depende de mí”, y platica de esos temas a nivel familiar, con tus vecinos, con tus amigos, con tus compañeros de trabajo, habla de este asunto, no digas simplemente “fulano está loco”, acércate a ese fulano, platica con él, puede ser el principio de una mejoría o una curación.
