¡Petrificados!
El gobierno está petrificado, porque no enfrenta a los delincuentes
La clave de un buen gobierno se basa en la honestidad.
Thomas Jefferson
El presidente Trump ha hecho muchas afirmaciones para México, en la más reciente dice que “el gobierno está petrificado frente al narco”, y por eso vale reflexionar qué es eso; Estar petrificado es haberse convertido en piedra, inútil, incapaz de nada, inservible; en la historia existieron personajes poderosos que se suponía podían transformar a los humanos en piedra, y hay las leyendas de que algunos monumentos históricos fueron seres vivos convertidos en piedra.
El presidente Donald Trump es un individuo conflictivo, pero su afirmación sobre la incapacidad del gobierno para enfrentar y detener a los delincuentes es cierta, están paralizados, “petrificados” ante lo que sucede día con día.
Denise Dresser dice con toda razón que el gobierno no está paralizado, sino que está trabajando junto con los delincuentes, y tiene razón, tal parece que el manto con el que el señor que ya no está cubrió a los delincuentes, cuando saludó afectuosamente a la madre de El Chapo Guzmán, cuando los visitó en sus guaridas en Sinaloa, y cuando en las mañaneras afirmó, una y otra vez, “abrazos y no balazos”, sigue protegiendo a los delincuentes en esta administración.
En efecto, el gobierno actual está “petrificado”, porque sigue las órdenes de La Chingada y no enfrenta a los delincuentes. Es triste ver que Omar García Harfuch trabaja para detener a los delincuentes en todo el país, mientras la señora Presidenta calla y está petrificada, no sólo frente a los narcos y asesinos, sino ante los delincuentes de su gabinete, como Adán Augusto López, que protegió al subsecretario de Seguridad de Tabasco, Hernán Bermúdez, sabiendo que tenía desde siempre vínculos con el narco y es un delincuente confeso; petrificada frente a Cuauhtémoc Blanco y sus delitos, frente al médico asesino Hugo López-Gatell, escondido en Europa, y tantos más.
Pero lo más lamentable es que la “petrificación” alcanza todos los niveles del gobierno; y por eso la economía está petrificada, con la mayor deuda de la historia, y con las expectativas más tristes de crecimiento: 0.1%, mientras en las mañaneras se dice con una sonrisa “vamos bien”.
Asimismo, la Salud está petrificada, la bárbara destrucción que hizo el que ya se fue ha continuado porque en este sexenio quedaron los mismos ineptos, rapaces y corruptos que la dirigieron en el sexenio anterior; yo tengo un gran respeto al doctor David Kershenobich, pero creo que su mejor decisión sería hacer lo que en su momento hizo Carlos Urzúa, quien renunció dignamente al ver que nadie hacía caso de sus observaciones sobre economía. Petrificada la atención a enfermos, petrificada en los hospitales, con opciones estúpidas como los 140 “camiones de medicamentos”, o “el médico en su casa”.
Petrificada la atención a los desastres; colonias y municipios agobiados por inundaciones, azolve, tierra etcétera; no hay Fonden, no hay nada. Pero, sobre todo, el gobierno está petrificado frente a esa necedad, insensatez y estupidez que han sido la reforma electoral y la Ley censura, que violan todos los derechos de los ciudadanos.
Y así podemos seguir, usted lo sabe bien, la Presidenta y su grupo, petrificados ante Pemex, que debe hasta la camisa, ante Dos bocas, que sólo produce lástima; ante el AIFA, que pierde millones cada día; ante la CFE, que contamina sin cesar. La señora Presidenta puede decir insensateces como “200 mil millones de petróleo por día”, “cuando se va el sol los generadores eólicos no funcionan”, o “si se ahorra luz se pagará menos”, aunque la realidad es que ella está tan petrificada como todos en el gobierno.
Pero los ciudadanos no estamos petrificados, surgen por todos lados quejas, demandas y movilizaciones para exigir al gobierno que cumpla su tarea; es urgente que cada día más y más ciudadanos exijamos que las autoridades ya no sigan petrificadas frente al caos existente en todos los rincones del país; no es fácil, son muchos años de engaños, pero podremos lograrlo.
