Palabras sabias en momentos difíciles

“Nunca el ser humano había sabido tanto, pero nunca tantos estuvieron tan lejos de sus beneficios y tan cerca de las consecuencias del mal uso del conocimiento y sus aplicaciones”.

Vivimos tiempos difíciles, es lamentable ver los mensajes de fantasía que la Presidencia publica en todos los medios, mostrando los “logros” los “proyectos maravillosos”, los “éxitos económicos” y demás. Y es triste que, frente a esa siniestra invasión de mentiras, falacias, planes estúpidos y afirmaciones sin sentido, la respuesta de la comunidad es muy parca; hay, ciertamente, escritores, analistas, periodistas e investigadores, que cumplen formalmente su tarea y denuncian todo lo que estamos viviendo, pero su impacto está en desventaja frente a la marea de desinformación del gobierno.

Por eso hoy he querido, abusando de la gentileza del doctor José Narro, al que me une tanto la amistad como el agradecimiento por su presencia, apoyo y consejo, copiar algunos párrafos de su presentación en la Sesión Solemne de la Academia Nacional de Medicina, con motivo de su ingreso como presidente honorario. Sus palabras muestran con claridad lo que los mexicanos estamos viviendo; vale la pena reflexionar.     

“Nunca el ser humano había sabido tanto, pero nunca tantos estuvieron tan lejos de sus beneficios y tan cerca de las consecuencias del mal uso del conocimiento y sus aplicaciones. Pocas veces se dependió tanto de la política y nunca faltaron tantos políticos capaces como ahora.

“Imposible dejar de mencionar la pobreza y la desigualdad, la exclusión y la injusticia, la violencia y el desapego al Estado de derecho; es cierto que por demasiado tiempo nos han acompañado la corrupción y la impunidad, la ignorancia y la enfermedad, pero ahora existen amenazas al régimen de libertades y a la democracia, a la división de Poderes y a derechos fundamentales.

“Una mención particular merece lo que sucede, transversalmente, en el conjunto de nuestra sociedad: falta de interés en los asuntos públicos; resignación frente a una realidad que lastima a todos; silencio cómplice de muchos frente a atropellos y violaciones a normas fundamentales; tolerancia desmedida de lo que a todas luces está mal y estará peor en poco tiempo; adicionalmente, la falla amplia del sistema de partidos políticos y la ausencia de fuerzas políticas de oposición efectivas.

“En los asuntos públicos, el manejo de la verdad es imprescindible. Engañar desde el poder a la población es inadmisible y con frecuencia tiene consecuencias negativas. En salud, eso cuesta vidas, como lo vimos en el caso de la pandemia.

“Por su parte, el silencio es contrario a la medicina, al médico, al acto médico. En los tres casos la palabra, el lenguaje y la comunicación son fundamentales. Nunca más nuestros gremios deben permanecer mayoritariamente callados frente a la afectación de la salud de la población y de las instituciones.

“El saber y la ética son fundamentos de la medicina y de muchas otras áreas de la vida colectiva que influyen en la persona y en las familias. Lo que pasó durante la pandemia representa la ruptura de los marcos ético y científico de nuestra profesión. Suena muy duro, pero lo que pasó fue peor. Hay que decirlo porque es cierto y también para no olvidarlo, para reclamarlo y tratar de evitar que esto se repita. Es imposible olvidar las consecuencias de los errores, las omisiones, la desatención y la soberbia. Se trata, entre muchos otros, de cientos de miles de muertes en exceso, de la pérdida de más de cuatro años de esperanza de vida, del desabasto más importante en los últimos 50 años, de la disminución de los niveles de vacunación, de la privatización de los servicios y su recentralización”.

Así habló el doctor Narro, así muestra, con sencillez y precisión, lo que estamos viviendo, y la respuesta –tibia y titubeante– de nosotros los mexicanos.

¿Es el momento de cambiar?, ¿es el momento de “ponernos las pilas” y exigir nuestros derechos?, vivimos momentos difíciles, pero es nuestro deber cambiar el panorama.

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