Palabras que ocultan verdades

Por meses y años se insistió en la llegada del “Humanismo Mexicano”, que no tiene nada de humanista y desprecia a los ciudadanos.

Cuando las palabras pierden su significado,

las personas pierden su libertad.

Confucio

El lenguaje es algo que tiene una vida muy interesante, los seres humanos dan sentido a las palabras y surgen los diccionarios, Consejos y Academias nacionales reúnes las palabras y les dan significado, que se afianza con el tiempo. Pero hay ocasiones en que los hombres del poder utilizan las palabras para distraer, engañar y ocultar su sentido. Así, Hitler afirmó que “su Reich viviría mil años”. Fidel Castro dijo: “Sembremos fe y sembraremos libertades”, Nicolás Maduro creó el “viceministerio para la Suprema Felicidad Social”. Cuando revisamos la historia nos damos cuenta que palabras como ésas pueden ocultar verdades y eso es muy importante.

La sobrecarga verbal se produce cuando una palabra se utiliza con tanta frecuencia que pierde su significado real. La “saciedad semántica”, también conocida como “saturación semántica”, es un fenómeno psicológico en el que la repetición de una palabra o frase causa la pérdida temporal de su significado para el oyente, esto es algo que hemos vivido muchas veces, cuando quienes ostentan el poder repiten su “mantra” tantas veces; recordemos “la marcha hacia el mar”, “arriba y adelante”, y otras más, pero nunca había habido tanta sobrecarga verbal como en el sexenio pasado y los meses de este sexenio. Esto es muy importante, porque parece que las palabras ya no significan lo que solían significar.

El daño que se hizo a México a los mexicanos es enorme: el señor que ya no está aquí, tuvo como lema “no mentir, no robar, no traicionar”, y sus seis años fueron de mentiras, miles y miles, robos día y noche, traiciones a todos los principios de la Constitución; otro engaño fue la frase “yo tengo otros datos”, que ocultó la verdad una y otra vez; y su ofrecimiento de “ya acabamos con el huachicol”, que ahora sabemos que fue y es uno de los negocios fraudulentos más grandes, que incluyen a muchos funcionarios, del Presidente para abajo.

Por meses y años se insistió en la llegada del “Humanismo Mexicano”, que no tiene nada de humanista y desprecia a los ciudadanos, considerándolos como incapaces de pensar y decidir. Otro gran engaño fue la “austeridad republicana”, que comenzó con la cancelación de un proyecto mundial, y siguió con derroches sin límite en obras como el AIFA, el Tren Maya, Dos Bocas, etcétera. El resultado está aquí: el endeudamiento de México alcanzó la cifra de 17 billones  674 mil millones de pesos al cierre de mayo de 2025.

Pero alguien descubrió las virtudes de la palabra bienestar, que se ha convertido en el mantra del sexenio; bienestar es una linda palabra y habla de lo que todos anhelamos para nuestras vidas, y así, la señora que dice todas las mañanas lo que le ordenan desde La Chingada, utiliza la palabra bienestar para todo. Así nació Agua Bienestar, Gasolina del bienestar, Universidades del Bienestar, Café del Bienestar, Chocolate del Bienestar, Estufas del Bienestar, Tortillerías Bienestar: la hermosa palabra convertida en trapo sucio e inútil.                                                                                                                             Y ahora, las autoridades electorales, INE y TEPJF, encontraron que eran legítimos los “Acordeones del Bienestar”, y desecharon todas las impugnaciones a la elección más corrupta de la historia. Y ya tenemos el “Silencio del Bienestar”, con la Ley Mordaza, que nos quiere arrebatar hasta el derecho a hablar y decir libremente lo que pensamos; dígase lo que se diga, nos quieren callar, nos amenazan, nos denunciarán, nos encarcelarán sólo por decir la verdad; esa decisión, que convierte a México en una dictadura monda y lironda, nunca podrá ser aceptada por los ciudadanos libres.

Soy mexicano, soy libre de pensar, decir y escribir lo que pienso, y seguiré haciéndolo siempre; mi México ha vivido situaciones difíciles, nunca tantas como ahora, pero saldremos adelante con fe, y dándole el justo sentido a las palabras.

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