Nuestro humanismo

Nuestra cultura es táctil, el saludo afectuoso, el “apapacho”, el abrazo y unas palabras de aliento, son parte de nuestra manera de ser

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo, no me negarás que estamos viviendo una etapa de la vida que nunca imaginamos, estamos presenciando cambios en nuestro país y en todo el mundo que nos inquietan, nos desalientan, nos entristecen; tal parece que el odio se ha apoderado de la humanidad entera y, nosotros, los mexicanos, no somos excepción.

  • Por eso quiero hoy invitarte a que, en medio de este ambiente de incertidumbre, frente al odio de quienes quieren destruir nuestros valores, nuestra civilización y nuestras vidas, expreses de la mejor manera el amor, el amor en todas sus formas.

Y esto no quiere decir que claudiquemos de nuestra herencia humanista, de la educación que nos dieron nuestros padres y maestros, de las experiencias y vivencias que hemos tenido, y que nos quedemos callados frente a la destrucción de nuestras instituciones y la corrupción reinante, porque si el rencor y el odio se enraíza en nuestros corazones, estamos perdiendo mucho.

Frente a lo que ocurre, a nivel nacional y a nivel global, debemos alzar la voz y acompañar a quienes quieren hacer algo para defender nuestros valores, nuestras instituciones y nuestro mundo. Las marchas como la que hicimos apenas hace un mes, nos mostraron que somos más los que queremos paz, y somos más los que amamos a nuestro país.

Porque al terminar el año, con toda la violencia que hemos vivido, con tantas agresiones que vemos a diario, enfermedad y muerte, corrupción y desprecio, nosotros los viejos necesitamos alejar los demonios del rencor y el odio, que nos pueden llevar a la depresión, al aislamiento, al insomnio y a la enfermedad.

Eso que se llama humanismo no es otra cosa que el respeto hacia los demás, dice Lévi-Strauss, y eso no significa silencio y abnegación frente a las afrentas, sino considerar que todos somos iguales, y queremos respetar y que nos respeten, y por eso tenemos derecho a manifestarnos, defendiendo nuestros derechos y buscando la reconciliación nacional.

Y a nivel personal, querido viejo, sabes que los viejos necesitamos del amor, el contacto físico y las caricias; por eso, si encontramos a un amigo o compañero de la infancia y olvidando rencores y odios  tomamos sus manos entre las nuestras, brotará una corriente de simpatía y de bienestar para ambos, y eso ni diez presidentes nos lo podrán quitar.

Venturosamente, nuestra cultura es táctil, el saludo afectuoso, el “apapacho”, el abrazo y unas palabras de aliento, de compañerismo, de amor, son parte de nuestra manera de ser, y además, querido viejo, no olvides que el mundo da vueltas, y que esos individuos ignorantes y prepotentes que nos quieren robar la paz, la tranquilidad, tendrán que reconocer tarde o temprano que el humanismo de los mexicanos prevalecerá.

Se acaba el año, querido viejo, y quiero desde ahora desear para estos últimos días lo mejor para ti y todos los que amas, y para el 2023 que sigamos siendo humanistas, y vivamos bien y de buenas.

  • Médico y escritor

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