¡No somos iguales!

Los funcionarios miembros de Morena en la administración y en las Legislaturas, tampoco son iguales, son peores; su falta de preparación es evidente, su sumisión al jefe es total, por lo que sus acciones son erróneas y dañan al país; no son iguales, son peores.

                Honor a Mario Molina,

                aclamado en el mundo, ignorado aquí

 

En las más de quinientas apariciones que ha tenido el señor Presidente, tanto en Palacio como en sus giras, una de las frases que reitera enfático al querer distanciarse de lo que ocurrió en sexenios anteriores es “¡no somos iguales!"; por esta vez quiero decir que estoy totalmente de acuerdo con él, no son iguales, ¡son peores!, así de simple; no son iguales, tanto el jefe del Gobierno como su equipo de trabajo y sus seguidores, funcionarios y miembros del “pueblo bueno", han resultado más dañinos que los que los precedieron.

Comencemos con los seguidores ciegos de López Obrador: sus agresiones verbales y escritas, sus ofensas a quienes denunciamos los errores del gobierno no tienen precedente; los que ejercemos esta noble profesión en libertad somos acosados, agredidos, vilipendiados, y algunos han perdido la vida; esos seguidores fanáticos de Morena no son iguales a los de antes, son peores.

Los funcionarios miembros de Morena en la administración y en las Legislaturas, tampoco son iguales, son peores; su falta de preparación es evidente, su sumisión al jefe es total, por lo que sus acciones son erróneas y dañan al país; no son iguales, son peores.

Pero lo más triste es que en el círculo principal de la administración, los que eran competentes y cuestionaron al señor Presidente ya no están, renunciaron al ver que en Palacio hay una pared, y los demás están mudos como estatuas o son francamente incapaces, no son iguales, son peores.

Y donde la afirmación del Presidente es más contundente es en la efectividad y eficiencia de su gobernanza; Andrés Manuel López Obrador tiene el poder, pero no sabe cómo ejercerlo para bien del país, su ignorancia enciclopédica unida a su tozudez y necedad ya conocidas, le impide ver lo que ocurre, vive en una isla virtual que desprecia los conceptos de crecimiento y desarrollo, desconoce cómo funciona la economía, obsesivo compulsivo ataca sin piedad a quienes le muestran sus errores, y divide al país como ningún presidente lo había hecho, fomenta la enemistad, el encono y la lucha estúpida de ciudadanos contra ciudadanos, y sobre todo, carece de empatía y de solidaridad con los millones de compatriotas que en estos meses han perdido su trabajo, su tiendita, su pequeño negocio, su empresa, y muchos más que han perdido su salud o su vida, nunca ha visitado a los enfermos hospitalizados por covid ni a los damnificados por desastres naturales, y en eso también es mucho peor que sus predecesores.

Y las consecuencias de esto se sienten ya en este año y seguramente se agravarán en los años por venir; la economía es un desastre, algo que no entiende al rechazar las estimaciones del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y, ahora, el propio Banco de México; los números no mienten: la deuda nacional crecerá 10 puntos, será el 50% del porcentaje del PIB, la inversión pública tendrá su nivel más bajo en 20 años, Pemex no tendrá solución y eso, en términos reales, significa pobreza y miseria para millones de mexicanos; comparado con el crecimiento de la economía en sexenios anteriores, López Obrador no es igual, es mucho peor.

En los sexenios anteriores hubo inseguridad, impunidad, toda clase de delitos, que muchos denunciamos una y otra vez, pero, en sólo dos años de gobierno, esta administración ha superado las cifras de robos, secuestros, extorsiones, homicidios, feminicidios, y toda clase de daños a los mexicanos, sin que se vea un cambio en el horizonte; López Obrador no es igual, es peor.

Y lo mismo podemos decir sobre la destrucción del sistema de salud cuyas consecuencias serán terribles para millones de mexicanos; y la aniquilación del Fondo para Desastres Naturales, el de Atención a Víctimas, el Conacyt, el deporte de alto rendimiento, cine, derechos humanos, energía, cambio climático y cien fideicomisos más afectará gravemente el futuro nacional; Andrés Manuel López Obrador no es igual, es peor.

Ante este panorama que cada día es más evidente para más mexicanos debemos estar unidos para encontrar una salida, que debe ser coherente, sistemática y efectiva; hay proyectos que en estos meses se harán realidad, para que en el 2021 haya el cambio indispensable en la vida nacional.

Temas: