No hay nada para la artrosis de rodilla
MITO “No hay nada para la artrosis de rodilla”. La artrosis de rodilla es una enfermedad degenerativa, “de desgaste”, que se presenta con mayor frecuencia en personas de edad avanzada, pero que también puede ocurrir en personas más jóvenes debido a lesiones ...
MITO
“No hay nada para la artrosis de rodilla”.
La artrosis de rodilla es una enfermedad degenerativa, “de desgaste”, que se presenta con mayor frecuencia en personas de edad avanzada, pero que también puede ocurrir en personas más jóvenes debido a lesiones previas en la rodilla; el problema surge porque el cartílago que se encuentra entre los huesos —el fémur y la tibia— se desgasta gradualmente disminuyendo la protección de los huesos.
Escribo este tema por petición de un amable lector que sufre un problema de rodilla y se preocupa porque sus amigos le dicen que es problema de la edad, que será progresivo y que no hay nada que hacer, y le prohíben hacer ejercicio porque se puede dañar más.
CONSECUENCIA
Al igual que este amigo, muchos hombres y mujeres sufren de este problema, pero la falta de información, el uso de productos que no tienen efecto curativo, las prohibiciones para hacer ejercicio y el temor de que la única solución sea la cirugía de remplazo de rodilla hacen que muchos individuos sufran innecesariamente, cuando su vida puede ser totalmente diferente.
REALIDAD
Las lesiones de la articulación de la rodilla son relativamente frecuentes en todas las edades, pero más en la edad adulta. La razón de la gran frecuencia de la artrosis de rodilla, en comparación con otras articulaciones del cuerpo, es porque la rodilla es una articulación “de carga”, es decir, tiene que soportar el peso del cuerpo y de los objetos que transportamos, cuando permanecemos de pie o cuando nos desplazamos caminando, corriendo, subiendo o bajando escaleras.
La realidad es que cuando aparece el dolor hay que hacer el diagnóstico e iniciar un tratamiento bajo la supervisión de un especialista; el tratamiento incluye alimentación sana, adicionada de sustancias denominadas condroprotectores, como la lisina, que es uno de los aminoácidos más importantes para este problema porque absorbe el calcio y genera colágeno para construir el tejido dañado; otros productos importantes son el condroitín sulfato y el sulfato de glucosamina, junto con la vitamina D, que deben ingerirse bajo supervisión médica.
Asimismo, de acuerdo con cada caso, es necesario establecer un programa de ejercicios físicos de fortalecimiento de la articulación —lo que contrarresta otro mito de la prohibición de hacer ejercicio—, que permite que huesos, tendones y músculos funcionen armónicamente
En éste como en todos los problemas de salud, es importante acudir al médico ortopedista y tener el apoyo de un entrenador físico que supervisará la rehabilitación para que la rodilla vuelva a funcionar normalmente.
Y el consejo de siempre: buscar información, desechar las “consejas”, no desesperarse y ponerse en manos de quienes sí pueden ayudar, efectivamente, a solucionar este problema.
