¡Mueran las dietas!

El hombre muere por la comida y vive por la comida. W. Álvarez Mi querido viejo, se acerca el fin del año y es posible que algunas queridas viejas se preocupen por su figura y porque tal vez no podrán lucir trajes o vestidos como los que usaron años antes. Una gran ...

El hombre muere por la comida y vive por la comida.

W. Álvarez

Mi querido viejo, se acerca el fin del año y es posible que algunas queridas viejas se preocupen por su figura y porque tal vez no podrán lucir trajes o vestidos como los que usaron años antes.

Una gran investigadora, Mary Evans Young, se dio cuenta que la ola de preocupación por el peso corporal había hecho que miles de individuos, hombres y sobre todo mujeres, se sometieran a las más absurdas dietas, con el objetivo de combatir la obesidad, que en muchas ocasiones estaba sólo en su mente, y que esas dietas tenían terribles consecuencias para su salud.

En sus conferencias ella señala claramente cuál es el objetivo de la salud:  “Poner en duda la idea de una forma corporal correcta” (lo que ha sido un canon de belleza a gusto de los diseñadores de modas), “crear conciencia de la discriminación en razón del peso y erradicar la gordofobia (obesofobia)”; “declarar su oposición a las dietas y obsesiones por el peso corporal; resaltar hechos acerca de la industria de los productos de adelgazamiento”, llamando la atención de la ineficacia de muchas de las dietas comerciales (sin consultar a un médico) y, finalmente, “recordar a las víctimas de los desórdenes alimenticios y la mala cirugía para perder peso: liposucción, abdominoplastia y cirugía bariátrica”.

Seguramente tú pensarás que a nuestras edades ese asunto de las dietas, que tal vez nos preocupó en otros años y les quitó el sueño a nuestras compañeras cuando estaban “en edad de merecer”, ya no es asunto que nos deba interesar, pero resulta, querido viejo, que ahora que platico con muchos de ustedes, encuentro que, ciertamente, no hacen dietas o regímenes para bajar de peso o para no engordar, ¡pero tienen muchas limitaciones en sus comidas!, limitaciones que nacen por prohibiciones ancestrales que nos heredaron nuestros padres o nuestros abuelos, por consejas de los amigos o compadres y, sobre todo, por la serie de prohibiciones que muchos médicos nos hacen creyendo que con eso nos van a preservar de muchos males y nos van a volver casi eternos.

Tú y yo sabemos, querido viejo, que cada individuo es diferente, y que las prohibiciones nos impiden ser totalmente felices, y las prohibiciones al comer, sea la “dieta” que sea, nos privan del placer que será el único que podremos gozar hasta el último día de nuestra vida.

Las prohibiciones que vivieron y practicaron nuestros abuelos eran simples consejas, respetables, sí, pero que han cedido el paso al conocimiento actual de nuestro cuerpo y la forma como funciona; una buena alimentación, con ejercicio muscular adecuado, te permitirá conservar esa fuerza muscular y ósea que se pierde cuando comemos cada vez menos y adelgazamos; “desayunar como rey, comer como caballero y cenar como pordiosero” sigue siendo una buena fórmula, porque en la noche podemos tener una ración más pequeña de alimento y dormir bien.

¡No más dietas y prohibiciones absurdas para nosotros los viejos!, queremos conservar el placer de comer todos los días de la vida.

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