Las cuentas del gran capitán

¡Basta ya de mentiras!, no es cierto que mejora la pobreza, lo vemos en todos lados; no es cierto que mejora la economía, los analistas mexicanos y extranjeros lo denuncian, no es cierto que hay mejor educación.

Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda,  más grande se vuelve.

Martín Lutero

Las Cuentas del Gran Capitán es una anécdota atribuida a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, que ridiculizó a Fernando el Católico cuando éste le pidió cuentas de los gastos en que había incurrido durante la campaña de Nápoles, a finales del año 1506. El Gran Capitán informó los gastos: “Cien millones de ducados en picos, palas y azadones, cien millones. Ciento cincuenta mil ducados en frailes, monjas y pobres, Cien mil ducados en guantes perfumados, Ciento sesenta mil ducados para reponer y arreglar las campanas finalmente, cien millones de ducados por la paciencia al haber escuchado estas pequeñeces”. Esta anécdota confirma que cuando alguien miente, no tiene límite, por absurdo que sea lo que afirma.

Todos los individuos con poder mienten, esto es conocido, y en su deseo de lograr grandes triunfos, disfrazan la verdad con mentiras. Nuestros presidentes no son excepción, pero cuando llegó a la Presidencia el individuo que ya está en La Chingada, se rompieron todos los récords de mentiras, y la mentira como forma de gobierno sigue aún ahora en la nueva administración.

Aquel individuo mintió cuando ofreció “cumplir y hacer cumplir la Constitución”, acto seguido violó las leyes, desmanteló las instituciones, aniquiló al Poder Judicial, y como chivo en cristalería, en su delirio de grandeza gastó millonadas proyectos absurdos que aún hoy padecemos

Y como el Gran Capitán, ese señor mintió, mintió cada mañana, más de diez mil veces, mintió al ofrecer un “detente” para una pandemia mortal, mintió al ofrecer salud, y vio indiferente la muerte de miles de mexicanos.

Mintió al ofrecer un Pemex productivo, y hoy sabemos que Pemex tiene la deuda más grande de la historia y financieramente está muerto, en parte por la corrupción de su director —que aún sigue en Infonavit—, y porque en silencio sigue enviando petróleo y turbosina a Cuba.                                                                                                                               Mintió al ofrecer que creceríamos 6% anual, y hoy sólo podemos ver el crecimiento de 0.1 por ciento.

Pero si ese señor, como el Gran Capitán, mintió, la persona que lo representa ahora, como Presidenta, sigue mintiendo como la Gran Capitana, y cree que serán suficientes sus palabras, los videos y publicaciones en los medios de Ramírez Cuevas que exaltan sus virtudes y sus logros, su popularidad, para seguir adelante.

¡Basta ya de mentiras!, no es cierto que mejora la pobreza, lo vemos en todos lados; no es cierto que mejora la economía, los analistas mexicanos y extranjeros lo denuncian, no es cierto que hay mejor educación, los resultados de la evaluación lo confirman; no es cierto que tenemos un buen sistema de salud, los hospitales y clínicas sin insumos, los enfermos sin medicinas, las muertes por falta de quimioterapias lo confirman.

¡Basta de mentiras!, ciertamente Omar García Harfuch hace un esfuerzo por detener a los delincuentes, pero mientras la Presidenta siga respaldando y protegiendo a los narcos con su silencio, el país seguirá siendo un narcoestado.

¡Basta de mentiras!, los mexicanos estamos hartos de las cuentas del Gran Capitán con las que la señora Presidenta y sus secuaces quieren ocultar la verdad, y denunciaremos una y otra vez que ella y su camarilla quieren consolidar una dictadura con la connivencia de delincuentes y carteles de narcos.

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