Juegos Olímpicos
Apapacho, palabra náhuatl que significa“abrazar o acariciar con el alma”. Querido viejo: cuando estés leyendo estas líneas, ya habrán iniciado los Juegos Olímpicos de 2024 allá en París. Es sorprendente el entusiasmo que causan estas competencias que incluyen ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Apapacho, palabra náhuatl que significa
“abrazar o acariciar con el alma”.
Querido viejo: cuando estés leyendo estas líneas, ya habrán iniciado los Juegos Olímpicos de 2024 allá en París. Es sorprendente el entusiasmo que causan estas competencias que incluyen a todos los países, y esto nos da oportunidad para reflexionar sobre los deportes.
Como tú sabes, los primeros Juegos Olímpicos se realizaron más de siete siglos antes de nuestra era en Olimpia, Grecia; se reunían los atletas para realizar diversos juegos y competencias, y debemos recordar, que en aquellos tiempos, cuando se hacían los Juegos, se suspendían las guerras y los conflictos regionales, lo que se llamaba tregua olímpica; esos juegos cesaron en el siglo III de nuestra era.
Y fue mucho después, en 1859, cuando el 15 de noviembre se realizan los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, un intento prematuro de revivir los Juegos Olímpicos, en Atenas; se hicieron bajo la iniciativa y financiación de un rico comerciante de granos, Evangelis Zappas.
Y esa hazaña fue conocida por un historiador y pedagogo francés, Pierre de Coubertin, quien comenzó a soñar con unir en una competencia para los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad, soñó en competir por competir, como dice la frase de Ethelbert Talbot: “Lo importante no es vencer, sino participar”.
Y el 24 de marzo de 1896, el rey Jorge I de Grecia pronuncia por primera vez las palabras rituales: “Declaro abiertos los Primeros Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas”.
¿Qué te parece, querido viejo?, hoy los Juegos Olímpicos son un espectáculo casi inimaginable de atletas de todo el mundo, hombres, mujeres, adolescentes, individuos con lesiones o limitaciones, todos sueñan con ganar por el placer de ganar. “Lo importante no es ganar, sino competir”.
Y al ver el desfile de todos los atletas, la alegría de competir, el gozo de ganar, y el placer de compartir con hombres y mujeres de todo el mundo, quiero recordar que en aquellos Juegos Olímpicos de la antigüedad cesaban las guerras, y me pregunto: ¿no es el momento de llamar a la paz a todo el mundo?
Por supuesto que el intento parece insensato, pero… ¿podemos usar estos días echándole porras a Kamala Harris para presidenta?, ¿y podemos apoyar, aunque sea con el pensamiento para que Maduro no gane la presidencia de Venezuela?
Los Juegos Olímpicos nos deben hacer reflexionar, a nuestro nivel familiar y social, de la importancia del deporte y del juego, y su relación con la vida misma.
Afortunadamente, en nuestro país hay cientos, miles de lugares para hacer deporte, y los campos de futbol llanero (los cuales recordamos de nuestra adolescencia), y los encuentros en todos los deportes permiten que la camaradería crezca entre los contendientes, y entre sus seguidores, que se pueden dar la mano al terminar el partido.
Piensa, querido viejo: ¿qué sucedería si volviera a existir la tregua olímpica? Estamos en vacaciones, se vale soñar.