Haz que suceda…

Mi querido viejo: tengo varios amigos que me envían mensajes por correo electrónico, y algunos son muy buenos; éste que recibí creo que vale la pena mencionarlo, sobre todo ahora que la vida sigue y los años también: “haz que suceda algo extraordinario en un día ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo: tengo varios amigos que me envían mensajes por correo electrónico, y algunos son muy buenos; éste que recibí creo que vale la pena mencionarlo, sobre todo ahora que la vida sigue y los años también: “haz que suceda algo extraordinario en un día ordinario”.

¿Qué significa esto?, que, para las grandes cosas, los grandes descubrimientos, las grandes hazañas, los grandes triunfos, no hay fecha, porque todos los días, los días “ordinarios” tienen también 24 horas y en esos días podemos hacer algo que luego podrá considerarse “extraordinario”.

En otras palabras, querido viejo, que hoy tienes la oportunidad de hacer algo que no habías podido o no habías querido hacer o que simplemente se quedó en el tintero de los buenos deseos.

Lo que considero como un asunto pendiente para nosotros los viejos es la comunicación y el contacto con compañeros de escuela, de trabajo, o amigos de toda la vida, que dejamos de ver por años y que no sabemos siquiera si viven o no; a ellos los podemos contactar, y si ese telefonema, ese mensaje en el internet o esa carta la redactamos ahora, podremos llevarnos la hermosa sorpresa de encontrarnos con quienes hace años vivimos diversas experiencias.

“¿Eres tú, Rafael?”, me dice un hombre robusto cuando estoy en un centro comercial; sorprendido, volteo y veo a un individuo alto, un poco encorvado, con una hermosa cabellera blanca; “¿y tú, eres Carlos?”, y nos identificamos como compañeros de primaria y secundaria, hace más de 50 años; y súbitamente vienen a la mente multitud de recuerdos de nuestra adolescencia, cuando queríamos comernos el mundo a puños, no teníamos miedo a nada, y sonreíamos todo el día; ciertamente el paso de los años nos ha cambiado la fisonomía, yo no tengo pelo, el de él ya es totalmente blanco, y las arrugas son testimonio del paso de los años, pero por dentro seguimos siendo los mismos, y ese encuentro convierte un día ordinario en uno extraordinario.

Podemos hacer que suceda algo fuera de lo común: tal vez tenías ganas de cocinar, pero no lo habías hecho y decides sorprender a los tuyos preparando un platillo especial; tal vez querías tomar clases de guitarra, y después de buscar te inscribes hoy con un maestro para aprender a tocar y disfrutar el instrumento; tal vez quieres viajar, conocer una ciudad o un lugar que no conoces o regresar a donde alguna vez viviste, tu decisión va a iluminar el día y el viaje te dará una gran satisfacción.

Por otra parte, nosotros los viejos podemos guardar sentimientos encontrados con un amigo o pariente de quien nos distanciamos; ¿vale la pena seguir así o es mejor borrar todo lo negativo y llamar a esa persona con la que hubo conflicto?, y si el asunto no tiene solución, ¿vale la pena seguir rumiando el resentimiento o es mejor tirar a la basura esos pensamientos negativos?; como quiera que sea, algo extraordinario puede suceder si nos empeñamos en vivir felices todos los días.

¿Cuál es tu proyecto para convertir el día de hoy, sábado 31 de mayo, en un día inolvidable y extraordinario? ¡Haz que suceda!

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