“¡Eso no se va a dar en México!”

Al igual que otros países sudamericanos, México está cada vez más dañado económicamente, más dañado en la protección a la salud de sus habitantes, más dañado en la seguridad que debe ofrecer a todos, y sobre todo está más dañado que nunca por la corrupción que corroe todos los niveles del gobierno.

Resulta interesante y mueve a la reflexión la victoria de la coalición de extrema derecha de José Antonio Kast en Chile, porque se suma a movimientos semejantes en otros países como Perú. Paraguay, Honduras, Ecuador, Bolivia y Argentina. ¿quiere decir esto que los gobiernos de izquierda van en descenso?, ¿cuáles son los factores que han condicionado estos cambios? Vale la pena analizar por qué los gobiernos de izquierda han perdido su hegemonía, y qué pueden ofrecer los partidos de derecha.

Analistas y expertos han comentado lo que está ocurriendo en el continente, en especial la derrota de Jeanette Jara frente a José Antonio Kast; pero la Presidenta no se pudo aguantar, y a voz en cuello exclamó: “¡eso no se va a dar en México!”, como si fuera un “mantra” que impedirá que en nuestro país suceda lo mismo.  

Para afirmar su dicho, la Presidenta dijo lo que ya es su costumbre: “hay mucho apoyo al gobierno”, “hemos reducido la pobreza”, “hay unidad en el Morena”, “hay honestidad” y “la mayoría de los ciudadanos está de acuerdo en la transformación que se inició hace siete años”.

Si todo eso fuera cierto, tanto la Presidenta como los partidarios-secuaces de Morena estarían tranquilos, pero la realidad es otra.

Al igual que otros países sudamericanos, México está cada vez más dañado económicamente, más dañado en la protección a la salud de sus habitantes, más dañado en la seguridad que debe ofrecer a todos, y sobre todo está más dañado que nunca por la corrupción que corroe todos los niveles del gobierno, las Cámaras de Diputados y Senadores, el Instituto Nacional Electoral, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, Pemex, CFE, etcétera.

La persistencia en el poder de individuos impresentables, como Adán Augusto López Hernández, cuya corrupción y componendas son de todos conocida, de los múltiples funcionarios asociados con el huachicol, de los militares que vigilan las aduanas, de los gobernadores de Michoacán y Sinaloa, y de tantos y tantos más hace inviable su persistencia en el poder después de las elecciones.

Porque todo lo que Morena prometió ha sido falso, prometió defender la Constitución y la democracia y desde el primer día las destruyó, atacando al INE, al Inai, y demás órganos autónomos.

Lo que ofende más es que Morena prometió gobernar para los pobres, pero sólo los usa como pantalla, sus dádivas no corrigen las carencias, y hoy tenemos más mexicanos en la miseria.

Y aquí estamos, terminando el año, viendo cómo nuestro país se desangra por la inseguridad y aumentan cada día las cifras de asaltos, ejecuciones, desapariciones, cobro de piso, y demás delitos que son ya una cadena interminable que coloca a México como el país más inseguro del mundo.

Por todo lo anterior, no sería raro que en las próximas elecciones México tenga el mismo resultado que en otros países, por eso la frase de la Presidenta suena hueca, y deja la impresión de inmenso temor que tiene de ser la siguiente, por eso exclama: “¡Eso no se va a dar en México!”.

Pero somos mexicanos de corazón y pronto tendremos la posibilidad de revertir el inmenso daño que Morena ha hecho; hablaremos siempre con la verdad, exigiremos nuestros derechos y rescataremos los principios y valores de nuestro país. Somos millones y lo lograremos.

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