¿Eres de los viejos de antes o..?
Mi querido viejo: Alicia y yo hemos pasado una tarde muy agradable viendo en la televisión algunas películas “viejas” con grandes actores, y las disfrutamos plenamente. ¿Te has puesto a pensar qué tienen en común contigo personas como Clint Eastwood, Sean Connery, ...
Mi querido viejo: Alicia y yo hemos pasado una tarde muy agradable viendo en la televisión algunas películas “viejas” con grandes actores, y las disfrutamos plenamente. ¿Te has puesto a pensar qué tienen en común contigo personas como Clint Eastwood, Sean Connery, Jane Fonda, Betty White, Robert de Niro, Michael Caine, Sofía Loren, Helen Mirren y otros más?, ¡ellos son tan viejos como tú y yo, y como tú y como yo, varios están sanos, felices y activos!
Y no sólo nos acordamos de los actores extranjeros, sino que viendo a los actorcitos y actricitas de hoy, ¿qué te parece la calidad y actuaciones de El Loco Valdés, Ignacio López Tarso, Helena Rojo, Carmen Salinas, Héctor Bonilla, Elsa Aguirre, María Victoria, Rafael Inclán, Yolanda Montes Tongolele, Héctor Suárez y tantos más? No podemos negar que estamos ante un cambio cada vez más importante respecto a la edad. Lo más interesante, querido viejo, es que ellos y nosotros formamos un nuevo universo, que no nos conformamos con estar “arumbados” en un rincón esperando la muerte, o escondidos en nuestro cuarto recordando con tristeza los tiempos idos, sino que sabemos que cada día de la vida tiene 24 horas, y cada día, sea en la infancia, la madurez o la plenitud, está ahí para aprovecharlo de la mejor manera.
Los viejitos de antes eran así por muchas razones: la primera era que la expectativa de vida era muy corta: 30, 40 años, y por eso los de 50 o 60 eran excepción y eran tratados con todo cuidado, porque cualquier enfermedad podía tener consecuencias en pocos días. Pero aquí he afirmado que: “La vejez ya no es lo que era”, con los avances de la ciencia, con las facilidades de la tecnología moderna, y con el conocimiento de que podemos ser felices y productivos hasta el último día, no estamos detenidos en el tiempo, sino que seguimos adelante cada mañana con una sonrisa en los labios.
“Pero tenemos achaques”, me dirán algunos, ¡claro que los tenemos!, algunos no oímos bien, otros tenemos dolores en las articulaciones, hay quien tiene alta la presión, no ve bien o no duerme bien, pero los achaques también los tuvimos en la adolescencia, ¿te recuerdas el acné?, ¿y los dolores periódicos?, ¿los raspones o incluso las fracturas?
Lo más importante es que nos demos cuenta que la palabra viejo significa ahora algo muy distinto: viejo es el que ha vivido plenamente, viejo es el que saborea cada día y encuentra en cada ocasión la forma de ser feliz; viejo es el que sonríe a la vida por todo lo que le ha dado, viejo es una palabra hermosa y la tenemos que dignificar con nuestra sola presencia: erguidos, sonrientes, con la mirada en alto, optimistas, sociables, contentos con lo que tenemos, aprendiendo nuevas cosas, usando los avances tecnológicos; el internet, Facebook, Instagram, etcétera, que nos amplían el horizonte y nos llevan a donde queramos.
Querido viejo: podemos predecir que nuestros hijos y nietos vivirán más que nosotros, 100, 110 o más años, y ellos se acordarán de cuando nosotros “sólo” llegábamos a los 90 y tantos, pero así es la vida, y hoy nos toca ser setentones, ochentones y noventones vivos y alegres.
