El cafecito se toma sin azúcar
Tu mirada es dulce como la miel. Ruiz. Mi querido viejo: En esta semana se celebró en la Ciudad de México un importantísimo Congreso, el de la Federación Mexicana de Diabetes, y esto es relevante porque, como bien sabes, la diabetes es un grave problema de salud ...
Tu mirada es dulce como la miel.
Ruiz.
Mi querido viejo: En esta semana se celebró en la Ciudad de México un importantísimo Congreso, el de la Federación Mexicana de Diabetes, y esto es relevante porque, como bien sabes, la diabetes es un grave problema de salud que afecta a millones de compatriotas, muertes que podrían evitarse si usáramos todos los conocimientos y programas de vida sana que ahora tenemos para controlar esta enfermedad.
Te lo cuento porque, seguramente cuando eras pequeño, en tu casa se acostumbraba añadir azúcar o miel a muchas cosas: Los bebés se alimentaban con jugos añadidos de una o dos cucharadas de azúcar, la leche y el café con leche se tomaban con dos o tres cucharadas de azúcar, aprendimos desde niños a tener eso que se llama el “diente dulce”, el amor a todo lo azucarado y dulce, y ahora sabemos que eso puede hacer que nuestro cuerpo, al paso del tiempo, desarrolle la diabetes mellitus con todas sus consecuencias.
De modo que me gustaría que conversaras de estas cosas con tus hijos y, sobre todo, con tus nietos, no para prohibirles el dulce o los dulces, sino para enseñarles que, desde pequeños, pueden tener una alimentación saludable sin excesos de azúcar, y que esto puede prevenir la aparición de la diabetes.
Afortunadamente, ya hay muchos papás y, sobre todo, mamás que saben esto y enseñan a sus hijos a comer bien, sano, adecuado en cantidad y en calidad, y que ya no se empeñan en que el niño esté “gordito, sanito”, porque hoy sabemos que el niño que es gordito a los 3 o 5 años será obeso y diabético al crecer, ya que desde esa tierna infancia tiene “resistencia a la insulina” y “síndrome metabólico”, precursores de la diabetes mellitus.
En este Congreso de la Federación de Diabetes se hicieron dos tipos de presentaciones y conferencias, unas para los profesionales de la salud: médicos, nutriólogos, enfermeras, otros especialistas y educadores en diabetes, y otro muy importante, para las personas que viven con diabetes y sus familiares, y fue muy emocionante ver cómo los individuos con diabetes y sus seres queridos estaban atentos a todo lo que se habló al respecto, para perderle el miedo a la diabetes, para aprender a comer sabroso sin dañar el cuerpo, para aprender a hacer ejercicio diario, que es la base del control del azúcar y para conocer los más nuevos medicamentos que permiten que el individuo con diabetes viva bien.
Vale la pena señalar que la Federación Mexicana de Diabetes se creó no por obra de médicos o especialistas, sino por la iniciativa de una mujer que desde niña vive con diabetes mellitus tipo 1 —la que requiere inyecciones de insulina varias veces al día— y que se dio cuenta de que, en México, la ignorancia sobre la diabetes es muy grande, y lo que comenzó en su casa, moviendo voluntades y trabajando sin descanso, es hoy una organización nacional, con sociedades de diabetes en 22 estados y con programas de educación y orientación para cientos de miles de mexicanos.
Si en tu familia hay historia de diabetes, papás, abuelos, etcétera, aunque no tengas síntomas, vale la pena que te estudies, querido viejo, y si resulta que tus cifras de azúcar están elevadas y que eso que se llama hemoglobina glucosilada está alta, tienes que ir con tu médico de cabecera para tener un programa de alimentación, actividad física y medicamentos que te harán vivir bien.
Venturosamente, cuando conocemos de esta enfermedad a nuestras edades viejas, la severidad de la diabetes no es tan grande como la que pueden tener los niños o los jóvenes, pero de todas maneras se requiere que le des total atención a este asunto. ¿Quieres saber más de diabetes?, métete a www.fmdiabetes.org y ahí podrás encontrar todo lo que necesitas saber sobre esta enfermedad y cómo vivir plenamente con ella.
Y recuerda, el buen café se toma solo o en buena compañía, pero sin azúcar, ¡disfrútalo!
