MITO
Donar sangre debilita y quita energía.
La donación de sangre es una forma de tratamiento cuando un individuo perdió sangre por un accidente o tiene una enfermedad que se acompaña de anemia, pero el pensamiento de muchos mexicanos es que debilita y quita energía.
CONSECUENCIA
Por esas creencias, México ocupa los últimos lugares en Latinoamérica en cuanto a la donación voluntaria y altruista de sangre. De acuerdo con datos de la OPS y del Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea (CNTS), apenas entre 5% y 8% de las donaciones en el país se realizan de forma altruista, mientras que el resto ocurre por reposición familiar o de familiares de pacientes.
REALIDAD
La historia del uso de la sangre con fines terapéuticos es fascinante, porque por muchos siglos a la sangre se le tenía temor o reverencia, pero el 15 de junio de 1667 el médico francés Jean-Baptiste Denys usó sangre de oveja en un joven de 15 años. Dos años antes, el médico Richard Lower realizó con éxito la primera transfusión entre perros.
En 1818 James Blundell realizó la primera transfusión de sangre humana a otra persona, y en 1901 ocurrió algo trascendental, Karl Landsteiner descubrió los grupos sanguíneos A, B y O. En 1914, Luis Agote implementó la técnica con citrato de sodio para evitar la coagulación, lo cual representó un gran avance en las transfusiones de sangre.
Donar sangre es un proceso seguro y rápido, donde se extrae 450ml de sangre. No debilita el cuerpo, no transmite enfermedades y ayuda a salvar hasta tres vidas por cada donación. El cuerpo recupera los componentes sanguíneos rápidamente sin afectar las actividades diarias normales
En México se registraron alrededor de 1.6 millones de donaciones de sangre en 2023, lo que equivale a una tasa aproximada de 12 a 19 donadores por cada mil habitantes, de acuerdo con datos oficiales del CNTS.
Cabe resaltar que cerca de 70% de las personas que donan son hombres y 30% son mujeres. Más de la mitad de los donantes tienen entre 25 y 44 años de edad.
En México hay aún una tasa baja de voluntarios. Se estima que sólo 12 personas de cada mil habitantes donan sangre, y una proporción menor lo hace sin que se lo pidan para un paciente especial.
Alrededor de 90% a 92% de la sangre recolectada responde a un esquema de reposición o sustitución (por cirugía o internamiento).
En la Ciudad de México hay varios centros de donación de sangre importantes, como el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) en Tlalpan, el Banco de Sangre de la Cruz Roja Mexicana, en Polanco, y el Banco Central del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS.
Existe un tipo de donación urgente debido a los accidentes viales, que son cada vez más frecuentes; los equipos de socorro cuentan con provisiones para poder atenderlos; los grupos sanguíneos O- y A- son los más solicitados ante emergencias imprevistas.
Las entidades con mayor captación son los estados que concentran el mayor número de unidades recolectadas: Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Estado de México y Chihuahua.
Como quiera que esto sea, el reto principal para médicos y para la población en general es que se pierda el miedo a la donación y así lograr que la cultura cambie para que la donación sea constante, voluntaria y segura, reduciendo la dependencia de familiares en momentos de emergencia médica.
