Desplegado en la Cámara de Senadores
Muchas manifestaciones de los partidos de oposición confirman que el Parlamento no tiene nada de parlamentario, no hay propuestas y respuestas, no hay diálogo
Tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores han sido por muchos años escenario de luchas parlamentarias –que son bienvenidas, porque “hablando se entiende la gente”–, junto con otros enfrentamientos duros, violentos, con agresiones entre los políticos que no entienden la función de un Parlamento (parlare, hablar). Y así son cada vez más frecuentes los textos que enarbolan los diputados y senadores, con denuncias, agresiones, etcétera, el más reciente se hizo en la Cámara de Senadores, enorme desplegado de muchos metros que apareció sin una denuncia, sólo con las fotos de miembros del llamado Cártel de Macuspana, encabezado por el señor que ya no está.
Fue interesante ver cómo los encargados de respetar las normas del Senado hicieron esfuerzos para que esa manta no fuera exhibida, pero el presidente del PRI, Alejandro Moreno, personalmente fue a desplegar la enorme manta de más de 10 metros que quedó expuesta en el lado izquierdo del Senado.
¿Qué tenía ese desplegado?, no una denuncia, no una acusación, simplemente la lista de los funcionarios que han participado y participan en el gobierno de Morena, Movimiento de Renovación Nacional.
En ese desplegado están todos, desde narcogobernadores, lavadores de dinero, cómplices del huachicol, delincuentes de La Barredora, defraudadores de Segalmex, financiadores de campañas, hasta los hijos del señor que se fue a La Chingada.
Ésta y muchas otras manifestaciones de los partidos de oposición confirman que el Parlamento no tiene nada de parlamentario, no hay propuestas y respuestas, no hay diálogo para encontrar soluciones, sólo hay agresiones verbales o escritas como la gran manta que quedó ahí hasta que la retiraron. Millones de mexicanos conocen a esos funcionarios, conocen sus acciones y los resultados que han tenido, mientras que la “aceptación” de Morena y su política sigue adelante.
Los cambios que realizaron los morenistas en las legislaturas les permiten aprobar sin ningún trámite las leyes que coartan la libertad de expresión, y la Ley Mordaza ya ha afectado a cientos de mexicanos que alzan la voz para denunciar los delitos y la corrupción reinante.
Esos mismos cambios permiten que el silencio cubra los hechos delictivos y que se oculte la verdad todos los días en las “mañaneras”, en los cientos de noticias en la radio, la televisión, las redes sociales, etcétera, que ocultan la verdad y distorsionan los hechos, como lo hizo Joseph Goebbels en Alemania, por eso pueden presumir de tener una “aceptación de más de 70 por ciento” (sic).
Curiosamente, los expertos extranjeros (la DEA, NY Times y otros), y los analistas locales (MCCI, México Evalúa, Animal Político, Reporte Índigo y otras) exhiben las cifras contundentes de delitos de todo tipo que siguen aumentando día con día –como don Pascal Beltrán escribió: “tenemos un Ayotzinapa al día”–, por los desparecidos, secuestrados o muertos de cada 24 horas.
El panorama es verdaderamente desolador, por la negativa de las autoridades, desde la más alta hasta los funcionarios de todo tipo, a reconocer que estamos en una crisis gravísima, lo que impide que se tomen las medidas necesarias para combatir adecuadamente a los delincuentes.
La señora Presidenta se beneficia de las acciones del Omar Harfuch, pero mientras no diga abiertamente que va a atacar a los cárteles que todos conocemos, será imposible cualquier empeño para limpiar el país; mientras en Palacio se siga escuchando la voz del que ya no está, seguiremos cuesta abajo.
Y seguirán apareciendo mantas y desplegados más o menos contundentes, no hay más ciego que el que no quiere ver ni más sordo que el que no quiere oír. México sigue cuesta abajo, a pesar de los mensajes publicitarios de Morena.
