Cómo tener la mejor salud

Mi querido viejo: una y otra vez hemos hablado aquí de la salud, de cómo tenerla, de cómo preservarla y aumentarla. Vivimos en un mundo que parece que está loco: violencia sin fin en todos lados, muerte y desolación, enfrentamientos inútiles y vergonzosos, en México ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo: una y otra vez hemos hablado aquí de la salud, de cómo tenerla, de cómo preservarla y aumentarla. Vivimos en un mundo que parece que está loco: violencia sin fin en todos lados, muerte y desolación, enfrentamientos inútiles y vergonzosos, en México y en todos lados.

¿Podemos, a pesar de todo, conservar la salud? Quiero fusilarme el texto de algo que recibí en mi teléfono y que merece una reflexión; porque, de una forma elegante, reúne lo que conocemos sobre diversas hormonas, las endorfinas y los sentimientos. Agradezco a quien me lo haya enviado; dice así:

“¿De dónde viene la salud?, no siempre viene de los genes o de los buenos hábitos; la mayoría de las veces se genera desde la paz mental, la paz en el corazón y en el espíritu.

Viene con la risa, con el buen humor aún en los peores momentos, de la aceptación genuina de uno mismo y de los demás.

Y, por supuesto, viene con la música, que nos alegra y acelera nuestras neuronas, viene con el amor y el cuidado de nosotros mismos y de los demás.

Viene de los alimentos saludables e imprescindibles que nos proveen de energía y los cuales no están propiamente en un plato balanceado; están en las calorías de un abrazo fuerte, aun en la distancia; en las proteínas de un ¡te quiero, te adoro!, en los omegas de ¡aquí estoy! De la dopamina también, que genera inmediatamente un ¡te ves increíble!

La salud está en el anticancerígeno por excelencia que proporciona la honestidad indiscutible, la fiel compañía de la familia y de los amigos, siempre acompañada por otros antioxidantes.

La salud no viene de una copa de vino rojo, sino de la conversación sabrosa con esa persona que te hace sentir que es el momento correcto para ambos.

De las bendiciones y los buenos deseos que damos y recibimos a diario y en cada momento y de la sinceridad con la que realizamos actos de caridad sin saber a quién”.

¿Qué te parece, querido viejo?, una y otra vez hemos he insistido en que la salud es algo real y verdadero en cada persona, y que sí, tiene gran importancia la alimentación, el ejercicio físico, las horas de descanso y de sueño y el equilibrio emocional.

Y ese equilibrio, querido viejo, lo obtenemos nosotros –como señalan las afirmaciones de líneas arriba–, de nuestra relación con nosotros mismos, la aceptación de la vida como es y de nuestras buenas relaciones con los demás, familia, amigos, compañeros, conocidos, extraños, etcétera. 

Vivimos épocas turbulentas, en todo el planeta y en nuestro querido México, pero tú puedes vivir en medio de esta situación caótica si aprendes a convivir bien contigo y con tus seres queridos.

Somos viejos, hemos vivido muchas cosas buenas, malas y regulares; cada día es una oportunidad para confirmar que de nuestra actitud depende nuestro bienestar, aunque los años se sigan acumulando.

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