Caos en la salud

La historia de la Secretaría de Salud es interesante, de 1938 a 1940 se llamó Secretaría de Asistencia Social, de 1940 a 1982, Secretaría de Salubridad y Asistencia, y desde 1982 se llama Secretaría de Salud; el progreso en estos años ha sido constante, creció la ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

La historia de la Secretaría de Salud es interesante, de 1938 a 1940 se llamó Secretaría de Asistencia Social, de 1940 a 1982, Secretaría de Salubridad y Asistencia, y desde 1982 se llama Secretaría de Salud; el progreso en estos años ha sido constante, creció la atención a la comunidad, se crearon 13 Institutos Nacionales de Salud, seis Hospitales de Referencia, y siete Hospitales Regionales de Alta Especialidad. La atención creció y se creó el Seguro Popular, para dar atención a los mexicanos carentes de cobertura. Muchos fueron los logros: el plan Nacional de Vacunación, que recibió el Premio de la OPS por su eficacia, la ampliación en la cobertura de salud, un plan eficaz de adquisición de medicamentos, el acceso a fármacos oncológicos, buena protección vs. VIH, y muchos logros más.

La Secretaría de Salud trabajaba bien, con algunos problemas, y ya había logrado la cobertura más amplia a la población, cuando llegó ese individuo, cuya ignorancia es casi tan grade como su estulticia, y sus resentimientos son tan grandes como su ambición. Su primera orden fue desaparecer el Seguro Popular y desmantelar todo el Sistema de Salud, acabar con el sistema de adquisición de medicamentos y ensayar varias opciones que fracasaron estrepitosamente. La Secretaría de Salud perdió el rumbo por la mezcla de las normas y organismos que sí funcionaban con la introducción de ocurrencias y cambios sin ponderar sus consecuencias.

En 2025, el presupuesto del sector salud tuvo un recorte de 11.0%, respecto a 2024, la inversión para el sector salud sería equivalente a 2.5% del PIB; este insuficiente financiamiento afecta la calidad de los servicios y daña a la población; Oaxaca, Chiapas y Guerrero tienen los índices más bajos de acceso a servicios de salud.

Los funcionarios de la Secretaría de Salud no funcionaron, se dedicaron a hacer planes, cambiar estructuras, introducir miembros de Morena en clínicas y hospitales para controlarlo todo, impedir el correcto funcionamiento de los directores, afectar al personal y crear caos.

Pero ahora, la Junta de Gobierno, que es el organismo rector del IMSS-Bienestar, modificó el organigrama y ahora el presidente de la junta es el titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich, cargo que antes ostentaba Zoé Robledo. IMSS-Bienestar se convierte en el gran operador, que se encarga del día a día de los hospitales, de que haya médicos y medicinas, comprar vitaminas y suplementos. La reforma ha sido criticada por centralizar demasiado el poder y las decisiones en la Federación, lo que podría crear una burocracia enorme y lenta, más lenta e ineficaz que la que ahora padecemos.

La realidad, monda y lironda, es que todo el sistema de salud es un caos.

La atención a los pacientes en las clínicas es caótica por el retraso en las citas, el retraso en las consultas y la falta de medicamentos; la atención en los hospitales es similar: retrasos, cancelaciones de cirugías por falta de equipos, insumos, etcétera, y no digamos las carencias en vacunas y medicamentos para el cáncer, todo esto afecta a millones de mexicanos que enferman y mueren debido a este caos lamentable. Los proyectos son fantasías: Zoé Robledo ofrece el programa “2-30-100”, 2 millones de cirugías, 30 millones de consultas de especialidad y 100 millones de consultas de medicina familiar (sic).

Y mientras, las autoridades, de la señora Presidenta para abajo, mienten, mienten descaradamente; ella ofrece la creación de hospitales cuando los que hay tienen grandes carencias, jura que hay medicamentos, ofrece “Salud-Bienestar” y “café de bienestar, ¡para que se sigan retorciendo!” (sic); Luisa María Alcalde afirma “donde gobierna Morena no hay baches, ni problemas de drenaje o alumbrado” (sic); los problemas siguen, las enfermedades aumentan, los pacientes sufren, mientras el señor secretario de Salud, a quien yo respeto, habla y critica a la Coca Cola (sic).

Es triste ver el caos que vive la Secretaría de Salud, pero soy optimista irredento y sé que podremos superarlo; México tiene médicos, investigadores, creadores y administradores de calidad para lograr un sistema de salud digno, eficiente y eficaz.

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