“Beber es una buena forma de relajarse en las fiestas”
MITO“Beber es una buena forma de relajarse en las fiestas”. Se acercan las fiestas de fin de año, todos estamos en la mejor disposición de disfrutar con la familia, los amigos, compañeros, etcétera. Surge una y otra vez la afirmación de que beber mejora las ...
- MITO
“Beber es una buena forma de relajarse en las fiestas”.
Se acercan las fiestas de fin de año, todos estamos en la mejor disposición de disfrutar con la familia, los amigos, compañeros, etcétera. Surge una y otra vez la afirmación de que beber mejora las relaciones en estas fechas porque es una buena forma de relajarse.
- CONSECUENCIA
Lamentablemente, debemos reconocer que en todo el mundo en las fiestas y celebraciones de fin de año el consumo de alcohol se acompaña de un aumento de violencia, problemas personales y familiares, accidentes y muertes.
- REALIDAD
El 15 de noviembre se conmemora el Día Mundial sin Alcohol, una fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1983 para concientizar y sensibilizar a la población sobre la problemática del aumento en el consumo de esta sustancia en el mundo. Beber es una forma estúpida de relajarse; la experiencia nacional e internacional enseña que quien bebe en las fiestas puede parecer un tonto, que diga cosas que no debería decir y hacer cosas que normalmente no haría; de hecho, beber puede aumentar la probabilidad de peleas, accidentes y relaciones sexuales de riesgo.
El consumo de alcohol se encuentra dentro de los diez principales factores de riesgo de muerte y discapacidad en todo el mundo. Cada año se producen 3 millones de muertes en el mundo debido a su consumo nocivo y excesivo, lo que representa el 5.3% de todas las defunciones. En general, el 5.1% de la carga mundial de morbilidad y lesiones es atribuible al consumo de alcohol. Una de las formas como se intenta combatir el alcoholismo en esta época es el llamado Alcoholímetro; se trata de un dispositivo de análisis de espiración para pruebas de alcoholemia y así detectar la concentración de vapores de etanol en el aire espirado por los pulmones de manera precisa. En nuestro país, este dispositivo se ha utilizado desde el 2003 como parte del programa Conduce sin Alcohol, en la Ciudad de México, pero su historia se remonta a muchos años atrás.
En los años 50 del siglo pasado, el Dr. Robert Borkenstein, cuando era el jefe del laboratorio de criminología de la Policía Estatal de Indiana; en esos años ya se consideraba delito conducir en estado de ebriedad, pero era casi imposible de comprobar. Borkenstein deseaba crear una manera para regular los accidentes de tráfico que ocurrían cuando los conductores abusaban de la bebida. Entonces reflexionó sobre los efectos del alcohol en el cuerpo humano y se concentró en el proceso químico de las moléculas de alcohol concentradas en los alvéolos de los pulmones, las cuales, al exhalar, pasan al aliento junto con el dióxido de carbono. Gracias a este proceso, en colaboración con el Dr. Rolla Neil Harger, se creó el primer instrumento que detectaba la presencia de alcohol en la sangre, semejante al que se utiliza en las calles de México.
Beber no nos ayudará a relajarnos y puede causar graves problemas, aun la muerte.
