Aquellas fotos y el cerebro
Mi querido viejo, al platicar con Alicia acerca de la fotografía recordábamos cómo evolucionó desde que nosotros éramos adolescentes. Las fotografías que sólo se hacían en los estudios fotográficos o las que nos tomaban los fotógrafos ambulantes, dieron paso a ...
Mi querido viejo, al platicar con Alicia acerca de la fotografía recordábamos cómo evolucionó desde que nosotros éramos adolescentes. Las fotografías que sólo se hacían en los estudios fotográficos o las que nos tomaban los fotógrafos ambulantes, dieron paso a aquellas camaritas Brownie Fiesta con las que podíamos tomar fotos, sacar los rollos, llevarlos a imprimir y tener nuestro álbum particular.
Al paso del tiempo, las fotografías son recuerdos que evocan momentos inolvidables, y todos tenemos uno o más álbumes de fotos, de nacimientos, primeros pasos, hazañas en triciclo, deportes, viajes, excursiones, noviazgos, bodas, celebraciones y tantos y tantos más.
Te lo digo porque, a nuestras edades, contemplar una de esas fotos tiene efectos maravillosos para nuestra salud. En primer lugar, son testimonios de que hemos vivido, y al observarlas volvemos a vivir mucho de lo que entonces vivimos, en alguna ocasión escuché: “cierro los ojos y siento que otra vez estoy ahí”.
Y no se trata de volver al pasado, estamos aquí, tratamos de vivir tan sanos como sea posible, cuidamos nuestra alimentación, nuestro ejercicio, nuestros descansos y damos gracias a la vida cada mañana, pero esas fotos no transportan y las disfrutamos plenamente.
Pero lo que quiero comentarte, querido viejo, respecto a los recuerdos, es que en el cerebro tienes –todos tenemos–, un maravilloso archivo que ha registrado minuto a minuto todo lo que hemos hecho en nuestras vidas y ese archivo lo podemos agilizar de muchas maneras y disfrutar ampliamente.
Una forma lógica es la que señalé arriba: volver a ver esas fotos, evocar aquellos momentos y hacer recuerdos, una “historia” de lo que ocurría cuando fue tomada la foto.
Otra forma puede ser compartir las fotografías con la familia o los amigos, que posiblemente estuvieron presentes cuando aquellas fotos fueron tomadas. Estoy seguro que surgirán comentarios y anécdotas que teníamos olvidadas. Yo tengo el placer de reunirme con mis compañeros de primaria, lo hemos hecho por Zoom desde 2021 debido a covid, y algunos de nosotros tienen fotos muy buenas de la secundaria, de nuestros equipos de futbol, de las Memorias que se publicaban al final del año. ¡Cuántos recuerdos, cuántas sonrisas, cuánta alegría por haber vivido y volver a vivir aquellos años!
Muchas veces se habla de nuestra edad como la de la tristeza y la resignación, y eso no debe ser; porque cada año de nuestras vidas hicimos lo posible por vivir bien, estar sanos y alegres, y eso ha tenido como consecuencia una madurez y una vejez sana y feliz, y el regresar con una foto o una conversación con la persona amada, con amigos, compañeros, nos permite confirmar que todos, de una forma u otra hemos vivido plenamente.
Revisa tus álbumes de fotos, revisa el archivo de tu cerebro, te darás cuenta que en tu cabeza hay aún mucho que redescubrir y volver a vivir...
