Una sonrisa en el espejo
Al sonreír tu cuerpo produce endorfinas, sustancias que te hacen sentir bien.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Y mirándose al espejo exclamó: “Hola, belleza”, y sonrió.
H. Gregory.
Querido viejo: A pesar de las malas noticias y los presagios de un año que traerá dificultades personales, sociales y económicas para millones de mexicanos, y a pesar de que las conversaciones en todos lados hablan de la inseguridad, la violencia y los robos, incluso a personas de la tercera edad; a pesar de este clima ominoso en el que se antoja escondernos en nuestra casa y no salir más, quiero compartir contigo esta experiencia de fin de año.
Es el 31 de diciembre. Son las seis y treinta de la mañana; el sol todavía está dormido y el amanecer es frío, bastante frío; tú te encuentras bien abrigado, escondido en sábanas y cobijas, tal vez con un gorro en la cabeza que te llega hasta las orejas; suena el despertador, insolente como un gallo en la granja, su ruido taladra tus oídos y tú piensas que, si tuvieras un martillo, harías que ese sonido desapareciera para siempre.
El despertador sigue gritando su mensaje: ¡despierta ya!, te dice con su insolente timbre, y a la tercera o a la cuarta, finalmente, aceptas su insistente llamada para comenzar
el día.
Medio despierto y medio dormido, te diriges al tocador o al baño, y restregándote los ojos miras al espejo. ¿Qué ves? ¿Ves la imagen de una persona rozagante y alerta? ¿O una persona con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido? ¿Exclamarás como en el cuento de Gregory: ¡Hola, belleza!, o en un arranque de franqueza exclamarás: Qué carita?
Y tienes por delante todo un día para vivir; el sol ya salió, y puntual se mete por tu ventana; mucho de lo que sucederá este día depende de esos minutos iniciales en los que frente al espejo te encuentras con esa cara que te acompaña desde que naciste.
Porque si tú te enojas, reniegas de tu suerte, te lamentas de los ojos hinchados, las ojeras y las arrugas de la piel, ten la seguridad de que tu día no será el mejor; pero si en ese momento te enfrentas al espejo y sonríes, esa sonrisa iluminará tu día; la sonrisa puede ser tímida, discreta, apenas perceptible, pero puede ser una sonrisa amplia o francamente una gran sonrisa, una carcajada con la que enfrentarás al mundo en este día que comienza.
¿Y por qué diablos debo sonreír al espejo?, ¿por qué la sonrisa?; por varias razones, querido viejo: la primera es que, si estás frente al espejo, estás vivo, y eso es ganancia a estas alturas del partido; sonreír por estar vivo es algo maravilloso. La segunda razón es más interesante, porque al sonreír tu cuerpo produce endorfinas, sustancias que te hacen sentir bien, esas endorfinas que se liberan cuando vas al gimnasio a hacer ejercicio o cuando corres en un jardín o cuando ves a la persona amada, y esas endorfinas te permitirán tener el ánimo optimista todo el día. Y la tercera razón es más filosófica; ¿qué ganas con estar de mal humor? El mal humor produce ácidos que lastiman tu estómago, contracturas que lastiman tus articulaciones, rigideces que causan calambres en los músculos, tal vez dolor de cabeza, qué se yo. Por eso es conveniente que tu primera reacción cuando te encuentres contigo mismo ante el espejo sea una sonrisa, sonrisa franca, sonrisa feliz.
He conversado con Alicia sobre el efecto que tiene un ceño fruncido o una carita feliz en el espejo, así como sobre el impacto que nos producen los cientos y cientos de noticias desagradables, robos, incendios, terror, muerte, que aparecen en los noticieros de todo el mundo; ¿qué pasaría si al final de cada noticiero los comentaristas presentan algo agradable: una escena marítima, una hermosa cascada, animales o flores, algo que nos haga respirar hondo y dar gracias a la vida?; en el mundo hay fealdad y belleza, tristeza y alegría, muerte y vida, y sin olvidar el lado oscuro y triste del mundo, pensar, ver y escuchar algo agradable, hermoso y noble no sólo es bueno, es necesario, hoy más que nunca es indispensable.
Sonreír ante el espejo y ver y escuchar algo agradable puede hacer que nuestro día sea el mejor día de la vida.
*Médico y escritor
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