Retrógradas y autoritarias
• El antónimo de autoritario es obediencia, acatamiento, sumisión; papel que el sistema político, educativo y cultural ha querido y pretendido que sigamos asumiendo las mujeres.

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Si hay violencia en nuestros corazones, es mejor ser
violentos que ponernos el manto de la no violencia
para encubrir la impotencia.
Mahatma Gandhi
Como usted sabe, no suelo escribir de aquello que no he vivido, por eso esperé para analizar los sucesos después del 8M en nuestro país. Me sorprendió darme cuenta, durante una de mis indagatorias, que las mujeres fuimos llamadas, por el Ejecutivo federal, retrogradas y autoritarias. Y aunque también señaló que somos inteligentes y conscientes, hizo hincapié en que todas aquellas que luchamos en contra de la violencia hemos creado una especie de campaña de desprestigio “en contra del gobierno y de su persona, orquestada por la derecha".
Yo me declaro apolítica y mi especialidad y este espacio no es de esa naturaleza, pero sí de coaching, de guía, de análisis de la vida común, de lo que solemos pensar, razonar, sentir y, sobre todo, de los términos en los que expresamos esa realidad que es el lenguaje. Así, me he dado a la tarea de buscar el significado de esas palabras que braman en mi mente. Retrógrada se define en la RAE como: ir hacia atrás, retroceder. Y autoritarias significa, según la misma fuente: poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho, o de derecho, potestad, facultad, legitimidad, persona que ejerce o posee cualquier clase de autoridad, prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad y competencia en alguna materia.
Habrá que tomar en cuenta el contexto y la forma en la que se han dicho esas palabras para determinar que han sido pronunciadas en tono crítico y despectivo, con lo cual parece ser que, además de ir hacia atrás, le molesta la autoridad que nos atribuye. El antónimo de autoritario es obediencia, acatamiento, sumisión; papel que el sistema político, educativo y cultural ha querido y pretendido que sigamos asumiendo las mujeres. Retrógrada es que al día mueran por feminicidio más de 11 mujeres en nuestro país —al menos según los registros oficiales—. Sin contar a quienes han sido abusadas, física, mental, emocional, económica o sicológicamente. Retrógrada es que quede impune 97% de los casos de feminicidio y violencia de género.
Pues bien, aclararé de paso el término feminista, porque parece aún trillado en nuestra sociedad. Feminista significa, según la fuente citada anteriormente, partidario del feminismo. Feminismo, a su vez, significa: principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre y también, movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo, es decir de la igualdad de derechos. Y sí, las mujeres seguimos luchando por esa igualdad. Somos feministas y todos los hombres que deseen esa igualdad para nosotras también lo son. Es un orgullo y una lucha que merece respeto y atención.
Porque somos seres humanos que merecemos vivir sin miedo y con libertad, que merecemos un sistema de políticas públicas que nos proteja de los daños y las injusticias que se nos causan sólo por ser mujeres. El tema no es político, es humano. Las mujeres somos violentadas por ser mujeres, no por el hecho de pertenecer a ningún partido, creencia, origen, raza o religión.
Por eso lo invito a la reflexión, al análisis profundo sobre el significado de estas palabras y la forma en la que se han dicho, porque hieren, porque siguen generando impotencia, porque agravan y dañan nuestra vida y nuestra realidad. Y no, los monumentos no son los que deben protegerse, con vallas, policías o caza drones. Somos las mujeres, nuestros derechos y nuestra vida. Las pérdidas, piénselo, no son comparables…
Mientras, se seguirán escribiendo, en cada una de esas protecciones inanimadas, nombres de vidas truncadas, de mujeres que esperan que se haga justicia. El Ejecutivo federal tendrá que seguir soportando que mujeres desde cualquier frente posible luchemos por ser tratadas con dignidad, respeto, justicia, libertad e igualdad. Hasta que eso suceda, no recuperaremos la paz y ésa la disfrutaremos todos, incluso los monumentos…
Como siempre, usted elige… ¡Felices luchas, felices vidas!