Retroceder
No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente. Lewis Carroll Retroceder ...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
No puedo volver al ayer,
porque ya soy una persona diferente.
Lewis Carroll
Retroceder significa, según la Real Academia de la Lengua Española, volver hacia atrás y, también, detenerse ante un peligro u obstáculo. Hoy no podemos retroceder y, mucho menos, detenernos; sin embargo, pareciese que así es. Hemos vuelto hacia atrás en cuestiones que ya deberíamos tener aceptadas y asumidas, y no sólo eso, también cuestiones en las que ya tendríamos que haber hecho cambios drásticos y contundentes que nos permitiesen ir hacia adelante, progresar… evolucionar.
Por el contrario, muchos se han inclinado hacia el retroceso, la cerrazón, la irresponsabilidad, el ensimismamiento, la necedad e, incluso, hacia la negación. Lo cierto es que la realidad ya no permite más plazos ni ofrece treguas. Si no se cambia, si uno no se transforma ante esta realidad, sólo retrocederá, como ser humano y como ser social.
Si la pregunta es si volveremos a una verdadera normalidad o si las cosas volverán a ser como antes, le anticipo que no, porque, como dice Lewis Carroll, no podemos volver, porque ya somos personas diferentes… sumergidos en una realidad diferente, en otras circunstancias y con otros aprendizajes, análisis, reflexiones y prioridades. Y pareciese como si todo lo vivido en estos últimos meses se redujera a la nada o, peor aún, se convirtiese en un estancamiento, en un presente permanente e incapaz de resolverse.
No, la realidad sí ha cambiado y cambia de forma permanente, ayer ya es pasado y mañana seguirá siendo futuro con capacidad de ofrecer nuevas oportunidades. El estancamiento y el retroceso no pueden permitirse. No podemos seguir viviendo con miedo o en ausencia de él, la realidad nos exige precaución, cuidado, prevención, seguridad, protección, pero en ningún momento nos pide sentir miedo, sino responsabilidad.
Por eso hoy le invito a avanzar, a dejar el estancamiento y el retroceso a un lado, a apelar a la responsabilidad y a sacudirse el miedo o la incredulidad.
Si lo que ve, siente y vive es cierto, esto no ha terminado, aún debemos reforzar las medidas de seguridad y precaución y, más importante aún… tenemos que seguir mirando hacia adelante y avanzar en la vida.
A quien quiera pensar que este año no ha contado en su vida, le diré que sí y mucho, este año ha sido probablemente el año o los meses que más le han cambiado su vida, porque nadie veía venir la magnitud de la catástrofe ni el encierro ni las separaciones ni las pérdidas ni la depresión mundial a la que la realidad nos ha sometido. Sin embargo, le aseguro que, lejos de retroceder, esto debe representar un avance en nuestras vidas y en todos los aspectos.
Porque es exactamente la vida la que ha estado y sigue estando amenazada, razón suficiente para elegir pensar, sentir y vivir de una manera muy distinta a como lo habíamos venido haciendo. Que hayamos tenido que posponer e incluso renunciar a ciertos objetivos, metas, sueños, ilusiones, no quiere decir que tengamos que seguirlo haciendo de forma permanente. Ahora es momento de reprogramar, de reinventar, de redescubrir, porque la vida sigue y todos tenemos que seguir y cuanto antes comprendamos eso, antes saldremos de este retroceder.
La vida nos ha cambiado, aceptemos y abracemos ese cambio, adaptémonos a esta realidad con responsabilidad y procuremos nuevas formas de continuar. Ya no hay marcha atrás, no podemos seguir haciendo las mismas cosas ni planteándonos las mismas preguntas ni de la misma manera, y tampoco podemos seguir buscando respuestas en las mismas fuentes, con los mismos razonamientos e invadidos por las mismas emociones.
Es un esfuerzo titánico, pero necesario, todo depende de usted y de lo que esté dispuesto a hacer por su vida, la fuerza, la motivación y la intención sólo está en usted, en las herramientas que se ha procurado, en el conocimiento adquirido, en el resultado de sus experiencias, en lo que, hasta hoy, haya elegido.
Créame, usted no puede cambiar la realidad, pero sí lo que hace frente a ella. Lo que haya perdido, déjelo ir; a veces perdiendo se gana, ya se lo he dicho; lo que haya ganado, atesórelo, y lo que vaya a hacer, hágalo, decídase y busque nuevas alternativas, pero por ninguna razón se detenga, retroceda o se paralice… su vida le necesita y comprobado ha quedado que es breve y no admite aplazamientos. Quizá sólo es tiempo de hacer verdaderamente lo que debe, quiere y desea, quizá la vida únicamente está pidiendo más autenticidad, más dominio, más claridad y mucha más simplicidad, objetividad y superación. Como siempre, usted elige.
¡Felices avances, felices vidas!