Paralelismo entre Miguel Donoso Pareja y AMLO
Hay un raro paralelismo entre el lamento de Donoso Pareja y el mensaje utopista de año nuevo de Andrés Manuel
Por Fernando Islas
En el prólogo de Picaresca de la nota roja (Samo, 1973), el escritor ecuatoriano Miguel Donoso Pareja recuerda sus días en Guayaquil, cuando tenía el cargo de jefe de información de un diario amarillista vespertino “y viperino” que se llamaba La Hora, cuyo tiraje oscilaba entre 25 mil y 50 mil ejemplares.
La cosa iba, por supuesto, de crímenes sangrientos y grandes escándalos. “Si no había una nota así, empezaban nuestras tribulaciones: la circulación bajaba a 25 mil, cifra tope. Al llegar a ésta comenzaban a peligrar nuestros puestos”. Cierto. La desgracia de estas publicaciones sería la felicidad de los ciudadanos de a pie. La crueldad es la “materia prima” de los redactores de nota roja.
Hay un raro paralelismo entre el lamento de Donoso Pareja en la operación del citado rotativo y el mensaje utopista de año nuevo del presidente Andrés Manuel López Obrador.
El primer mandatario aseguró que su gobierno fortalecerá su actuación para atender la inseguridad y la violencia, los grandes pendientes nacionales.
El primer mandatario dijo que confía en que México se irá apaciguando y serenando “porque no se permite la corrupción, porque se están atendiendo las causas que originaron la inseguridad y la violencia en México”. Además, agregó que el binomio delincuencia-autoridades, alianza clásica que explica nuestros males como país, “ya pasó al basurero de la historia. Eso no va a volver a suceder. Nosotros queremos moralizar la vida pública de México y lo estamos haciendo. Estamos purificando la vida pública para que se tenga autoridad moral y se pueda tener autoridad política y vamos a lograr la Cuarta Transformación de la vida pública de México” (Excélsior, 2/1/2020).
Difícil que ese mensaje se haya dado apenas concluido 2019, el año más violento de la historia reciente con casi 35 mil homicidios, tendencia que increíblemente superó al anterior, cuando se registraron “deterioros significativos” (Global Terrorism Index 2019. Measuring the Impact of Terrorism, disponible en línea. https://visionofhumanity.org/app/uploads/2019/11/GTI-2019web.pdf)
Por un lado, los dichos de Andrés Manuel López Obrador contrastan brutalmente con los hechos. Pareciera que el titular del Ejecutivo le receta dosis de optimismo a la población que ha sufrido los ataques del crimen en tanto se pacifica lo cotidiano.
Como él mimo dijo, quizás ningún presidente en el mundo esté tan atento a los problemas de inseguridad, pero tal vez ningún otro ofrezca tantos discursos al respecto, tan distantes de la dura realidad. Es lo que Héctor Aguilar Camín llama “la metáfora de la regeneración frente a la degeneración”.
La redacción de La Hora, refiere Donoso Pareja, exiliado por más de tres lustros en nuestro país, tenía un mapa al que le iban colocando banderitas en los sitios donde se habían producido las tragedias. En México se han creado herramientas cartográficas de la violencia y el delito con diversas versiones que parecen salpullidos.
La necesidad por saber cómo vamos en esa materia se ha convertido, con el paso de los años, en una urgencia que aparentemente no tiene solución, por más que el Presidente lance sus buenos deseos.
No es preciso recordar que una parte importante de los delitos se produce entre gente que se conoce. El narcomenudeo, por ejemplo, opera a unos cuantos metros, quizás a algunas puertas, de nuestros hogares. No son pocas las agresiones a mujeres por parte de un familiar. Los asaltos a punta de pistola en el transporte público los comete gente familiarizada con esas rutas y sus vías de escape, es decir, se trata de raza del barrio.
Y va de nuevo Donoso Pareja, pero ahora cuando no pudo soportar más la sórdida experiencia en La Hora: “Una vez conscientes de un progresivo deterioro de nuestros sentimientos ‘altruistas’, dejamos el diario”.
Quizás lo que nos convenga a todos, gobierno y sociedad, sea desintoxicarnos de rollos moralizadores, pues con eso sólo caminamos en círculos.
De entrada, en 2020 el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete de seguridad deben evitar que las cifras y datos que a diario figuran en los mapeos del delito y en las páginas de nota roja se incrementen.
