Iniciativa privada y gobierno: la eterna novela
Si bien existen avances sustanciales en la relación entre el gobierno federal y la iniciativa privada, la dura realidad que vivimos genera interrogantes, como la falta de estrategias financieras que mitiguen la caída histórica del PIB del 12% que se pronostica para 2019-2020
Por Azul Etcheverry*
Analista
El pasado martes, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, entregó en la Cámara de Diputados, el Paquete Económico para el ejercicio 2021, el cual, naturalmente, se ve influenciado por las consecuencias sanitarias y económicas derivadas de la pandemia por covid-19 que afecta a México y el mundo.
Con lo anterior, diversas reacciones de actores sociales se han hecho escuchar, algunas a favor y, otras, en contra de las decisiones discutidas al interior de esa Secretaría, así como las repercusiones que tendrán en la economía y calidad de vida de las familias mexicanas. Una de estas voces es la de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), encabezada por el empresario Gustavo De Hoyos, quien después del Segundo Informe del presidente López Obrador aseveró que México tiene el peor gobierno en el peor momento, eximiendo de esta conjetura a algunos funcionarios.
Esta declaración surge como respuesta a la falta de propuestas novedosas para enfrentar la crisis de salud pública y económica que hoy vivimos en el país. En momentos así, cuando los recursos escasean, es imperativo realizar inversiones inteligentes donde exista la mayor rentabilidad social. En ese sentido, desde la Coparmex se ha insistido pacientemente con la administración federal para encontrar los temas comunes en la agenda laboral y económica del país, con la prospectiva de que la realidad siga ubicando en su debido sitio las prioridades y rutas que favorezcan verdaderamente a los mexicanos.
Ha sido gracias al fracaso de los objetivos de gobierno, a la acción decidida de los organismos empresariales y a la disposición de funcionarios locales y federales moderados, que la comunicación entre ambas partes sea cada vez más abierta, continua y equitativa. Este diálogo se vio, incluso, reflejado en el agradecimiento que el Presidente hizo público durante su informe de gobierno, en el que destacó la colaboración empresarial y los logros conjuntos, como el incremento del salario mínimo y la decisión voluntaria mayor para el fondo de pensiones de los trabajadores.
Si bien existen avances sustanciales en la relación entre el gobierno federal y la iniciativa privada, la dura realidad que vivimos genera interrogantes, como la falta de estrategias financieras que mitiguen la caída histórica del PIB del 12% que se pronostica para 2019-2020 y generen expectativas favorables en el corto y mediano plazo. Hoy México se posiciona dentro de los 5 países más golpeados económicamente por la pandemia, con ello la urgencia de un acuerdo nacional con el sector empresarial se vuelve imperante si es que se desea reactivar la planta productiva del país y evitar una ralentización de la recuperación económica.
La situación, se quiera reconocer o no, es compleja y demandante. Incluso, el propio secretario Herrera sostenía hace unos días en una entrevista en la que se catalogó a este sexenio como “perdido” en materia económica. Sin embargo, esto no significa que no se esté trabajando para mejorar la situación, en el Paquete Económico para el año entrante. Veo con mucho interés el aumento de 9% en el presupuesto al sector salud, históricamente descuidado tras años de malos manejos o la priorización de la infraestructura y la consolidación de los programas sociales federales.
Sin duda, es necesario modificar el esquema tradicional de crecimiento económico, el cual debe ir intrínsecamente ligado al desarrollo social. Debe concebirse como un modelo comprensivo que busque siempre el beneficio público, con el sustento de un binomio innovador desde el sector público y el privado.
