Las personas desaparecidas
En fechas recientes, conforme se acerca el final del actual gobierno, sus funcionarios han rescatado del olvido el asunto de las personas desaparecidas. Es un tema dramático, que encuera el alma, más bien torcida, del país. Es aterrador darse cuenta de la facilidad con la que es posible que una persona desaparezca, y de la pereza y el desdén con las que los funcionarios, policías y jueces, acometen la tarea de encontrar a las personas que “desaparecen”.
Eso de que “desaparecen” es un eufemismo. La realidad es que las secuestran, sea para que ellas mismas o sus familiares paguen un rescate o para someterlos a alguna otra variedad de la extorsión, o porque hay grupos criminales que se dedican a secuestrar personas, para integrarlas a circuitos de trata y otras variedades de la prostitución forzada.
Esto no se afirma “de oídas”. En fechas recientes, el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, ha aprovechado distintos actos para revelar algunos de los detalles de la información de que dispone el gobierno federal. Se han publicado también, por ejemplo, las bases de datos que describen la magnitud de la desaparición de personas en México.
Básicamente, hay dos bases de datos. Una, pequeña, fácilmente manejable, consigna los casos del fuero federal. Un total de mil 170 casos de todo México, en la que hay 175 personas de origen extranjero, en su gran mayoría centroamericanas, aunque también hay italianos, un estadunidense y algunos ciudadanos de India, además de 16 personas de quienes se desconoce su nacionalidad. La otra, consigna los casos del fuero común. Ahí están los registros, más o menos completos, de 36 mil 265 personas, de las que 209 son extranjeras y dos mil 40 de las que no se conoce su nacionalidad. Una diferencia clave entre ambas bases de datos es que la federal incluye los nombres de casi todas las personas, mientras que la del fuero común no incluye ese dato.
Como no es posible dar cuenta de toda la información contenida en esas bases de datos, sólo se presentarán algunos de los datos más relevantes para el antiguo Distrito Federal, en el entendido que, en otras entidades, los datos pueden ser muy distintos, dada la intensidad de los conflictos generados por el combate al crimen organizado o por otros factores.
En el fuero federal, se reportan 15 mujeres y 38 varones, para un total de 53. En el fuero común, mientras tanto, hay 417 varones y 327 mujeres desaparecidas, lo que suma 744. En total, en la capital del país, son 797 personas desaparecidas.
Una posible razón de esas diferencias es que, de las mujeres desaparecidas en el fuero común, 54.88 por ciento, era menor de 20 años cuando desapareciero. Esa es una concentración que no se observa entre los varones. Para lograr un porcentaje similar entre los varones, es necesario sumar los desaparecidos de entre 10 y hasta 49 años.
Las mujeres desaparecidas tienden a ser muy jóvenes, incluso nenas de menos de cinco años. Una vez que una mujer cumple 30 años, las posibilidades de que pudiera desaparecer en el exDF se acercan a cero. Ello no ocurre con los varones, pues la categoría más numerosa de desaparecidos incluye a las personas de más de 50 años, que representan 37.17 por ciento de los desaparecidos. Con las mujeres, en cambio, la categoría con más desaparecidas son las jóvenes de entre diez y hasta 19 años, con 50.61 por ciento de las desaparecidas.
En las alcaldías los patrones no varían. Cuando se consideran las cinco alcaldías con más casos, Iztapalapa ocupa el primer lugar con 132 personas desaparecidas. Le sigue G.A. Madero con 86, Cuauhtémoc con 85, V Carranza con 57 y A. Obregón con 47, además de 66 personas de quienes no se tienen datos de dónde desaparecieron.
En lo que hace a las mujeres, ninguna alcaldía es tan peligrosa como la Gustavo A. Madero, pues al analizar los datos sólo para las mujeres, en esa alcaldía 55.56 por ciento de las desaparecidas, un total de 20, eran niñas de 10 a 19 años al desaparecer. Otra alcaldía peligrosa para mujeres en ese rango de edad es Coyoacán, donde 52.63 por ciento de todas las desaparecidas, un total de 19, estaban en ese rango de edad. Hay alcaldías con proporciones más elevadas, como Xochimilco, pero los casos totales ahí son sólo siete mujeres desaparecidas.
En resumen, dada la edad de las víctimas, es posible apreciar un patrón que habla de desapariciones potencialmente ligadas a los circuitos de trata y prostitución. Ojalá que, como ha dicho a las familias que sufren esta tragedia el secretario de Gobernación, Navarrete, de verdad se haga algo en estas últimas semanas del sexenio y que el gobierno entrante no relegue este asunto, pues es una de las razones clave del hartazgo que explica el resultado de la elección de este año.
