La urgencia de Trump
La tarde del martes 25 de julio, en la casa de campaña del candidato triunfante de la elección a Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se conoció el contenido de la breve carta que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había enviado como respuesta a la que, a su vez, había enviado el exjefe de gobierno del Distrito Federal. Una cosa que llamó la atención de los medios mexicanos y canadienses fue que Trump enfatizara la existencia de una cierta prisa para llegar a un acuerdo en la negociación del Tratado de Libre Comercio que, como suele ser el caso con Trump, cerró con una amenaza —más o menos velada— acerca de la posibilidad de que EU tome medidas unilaterales que el inquilino de la Casa Blanca decía no desear, pero que deslizó en las últimas líneas de su misiva
La prisa de Trump tiene que ver con que estamos a poco más de cuatro meses de que se celebren las elecciones legislativas intermedias y, sobre todo, a que el Partido Republicano está muy lejos de estar en su mejor forma para enfrentar esa contienda. Las razones de ello no son difíciles de comprender. A pesar de la relativa popularidad de la reforma fiscal que Trump logró aprobar en el Congreso a principios de este año, los resultados de esa medida están lejos de ser los que Trump y los republicanos quisieran. Es cierto, Trump tiene una ligerísima ventaja en el manejo de la economía: 49 por ciento cree que la maneja bien, contra 47 que piensanlo contrario, pero la realidad es que los efectos de la guerra de aranceles que inició ya se dejan sentir. La carne de cerdo que, hasta mayo, México compraba de manera casi exclusiva a productores estadunidenses, la estamos comprando, desde este mes de julio, en Alemania y otras naciones europeas y lo mismo podría ocurrir con otros productos que México solía comprar a granjeros de EU.
No sería difícil que las medidas compensatorias impuestas por México terminen por golpear fuertemente a los distritos del Medio Oeste de EU que viven de vender productos agropecuarios a México, lo que hará que los republicanos en estados como Iowa, Nebraska, Minnesota e Illinois, enfrenten a electores enojados porque sus productos no se venden como ocurría en 2016 o 2017. Y no son sólo esos estados. Como lo demuestra la más reciente encuesta de la Universidad Quinnipiac, Trump es reprobado por 58 por ciento de los electores y aprobado por sólo 38 por ciento. La encuesta, que se puede consultar en https://bit.ly/QuinnipiacJuly18, pinta un panorama muy difícil para Trump y los republicanos. 49 por ciento, se siente avergonzado por la conducta de Trump, sólo 27 por ciento está orgulloso de él y 23 por ciento se declara neutral. 53 por ciento estima que Trump está más preocupado por buscar lo mejor para él, contra 42 por ciento que cree que busca lo mejor para EU.
Además de evaluar a Trump, la encuesta mide qué piensan los estadunidenses de la política exterior de EU, el manejo de la relación con Rusia y Vladimir Putin, así como la relación de Trump con la Agencia Central de Inteligencia y el Buró Federal de Investigaciones, que investiga a Trump por sus nexos con el gobierno ruso. En general, el actual inquilino de la Casa Blanca recibe muy malas calificaciones de todos los grupos con la relativa excepción de quienes se declaran republicanos.
Por ejemplo, a la pregunta ¿qué tan preocupado está usted por la posible interferencia del gobierno ruso en las elecciones de 2018?, 63 por ciento se declara “muy preocupado” o “preocupado”; 89 por ciento de los demócratas se declara así; 66 por ciento de los independientes lo hace también, mientras que sólo un tercio de los republicanos lo hace. Son números difíciles, que explican por qué Trump quiere una negociación rápida, para aprobar con su actual mayoría y hacer campaña en los meses de septiembre y noviembre con los candidatos de su partido, en el entendido de que —de acuerdo con el sitio de análisis estadístico 538 (https://fivethirtyeight.com/)— los republicanos tienen 40.5 por ciento del voto contra 48 de los demócratas. A Trump le urge un trofeo y la pregunta es quién o qué será el trofeo que Trump exhiba en campaña durante el otoño.
Decíamos al principio que los medios canadienses también recogieron con ansiedad la carta que Trump dirigió a López Obrador. La razón de ello es porque en Ottawa se da casi como un hecho que Trump trata de “seducir” al hombre de Macuspana, para ir en un acuerdo bilateral que hiciera obsoleto el TLC como lo conocemos. Los canadienses lo creen posible por el trato lisonjero que Trump ha dispensado al futuro sucesor de Peña, a pesar de que tanto el actual como el futuro gobierno han dejado en claro que México desea preservar el TLC como un acuerdo trilateral.
Analista
