La ENSU, siguen las malas noticias

Esta semana, el Inegi publicó la primera de las cuatro ediciones de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana de este año. La ENSU es una encuesta de panel. Es decir, se seleccionan grupos de personas en las zonas urbanas más pobladas de México y los visitan cuatro veces al año. Además de que se recupera la información acerca de las condiciones que enfrenta cada una de las 55 zonas urbanas en que la ENSU se levanta, se puede observar si han ocurrido cambios en la percepción de seguridad entre las mismas personas a lo largo del año.

La ENSU debería ser, en razón de lo anterior, un instrumento muy apreciado por los gobiernos municipales y/o estatales de esas zonas urbanas. También debería ser un instrumento muy apreciado por los altos mandos de las secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México, así como de la Policía Federal Preventiva, la Gendarmería y las policías de los 32 estados.

Lamentablemente, todo parece indicar que, a pesar de que la ENSU ya lleva varios años midiendo varios fenómenos, que deberían haber empezado a mostrar algún signo de cambio positivo. No ha sido así. Las cosas no siempre empeoran, pero tampoco mejoran y así se puede ver en el resumen ejecutivo que publicó el propio Inegi, que está disponible, junto con otros documentos en https://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/ensu/. En la página 46 del resumen ejecutivo de marzo de 2018 se puede ver cómo a pesar de que tanto el Ejército como la Marina mantienen altos índices de percepción de efectividad (81.6 y 85.1, respectivamente), esos índices alcanzaron, en ambos casos, un tope en septiembre de 2017 y vienen decayendo.

Tanto la Policía Federal como la Gendarmería tienen índices robustos de percepción de efectividad, 63.4 y 69.6, respectivamente, pero, también muestran tendencias al estancamiento (Policía Federal) o a la baja (Gendarmería). Con las policías estatales la situación es peor. Las estatales han mejorado desde que se les empezó a medir en la ENSU, en marzo de 2015, alcanzaron un tope de 51 por ciento de percepción de efectividad en septiembre de 2016, y desde entonces la tendencia ha sido a la baja, con un valor de 47.2 para marzo de 2018. Las policías municipales, donde todavía existen, empezaron con valores muy malos, del orden de 33 por ciento de efectividad en marzo de 2015, alcanzaron en junio de 2016 un tope del orden de 42.8 por ciento y, desde ahí, hasta llegar al 38.8 por ciento de efectividad reportada en marzo de este año.

Estos números adquieren más sentido cuando se consideran casos específicos. En la Ciudad de México, por ejemplo, se pueden ver los valores para las 16 delegaciones. En general, las delegaciones de la Ciudad de México presentan situaciones tan malas o peores que las de los municipios más cercanos en otras entidades.

En la Ciudad de México-Norte (Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza), la percepción de eficacia de la policía estatal, la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, es tan mala como la que reporta Ecatepec en el Estado de México con 24.6 y 24.4 por ciento, respectivamente. En Ciudad de México-Sur (Benito Juárez, Coyoacán, Magdalena Contreras y Tlalpan), el valor es de 27.3, diez puntos por debajo de lo que reporta Cuernavaca. En Ciudad de México-Oriente (Iztapalapa, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco), el valor es de 35.8, diez puntos por debajo de lo que reportó Puebla (45.1) y ocho por debajo de Nezahualcóyotl (35.8). En Ciudad de México-Poniente (Azcapotzalco, Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo), el valor reportado para la medición de efectividad de la SSP de la Ciudad de México fue de 30.9 por ciento, siete puntos por debajo de lo que reportó Toluca en el Estado de México (37.2). Habrá quien sume el dos más dos de la bajísima percepción de efectividad de la SSP de la CDMX y lo que nos dicen todas las encuestas acerca de lo que ocurrirá aquí el 1 de julio de este año. Habrá quien no lo haga e insista en culpar a otros. Lo que debería ser claro es que los valores en todas las 55 zonas urbanas son muy malos.

En la Ciudad de México, y en casi todas las 55 zonas urbanas consideradas por la ENSU, los responsables de diseñar las políticas de seguridad pública no usan la información que ofrecen ENSU o la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad, la ENVIPE. Lejos de resolver problemas, como la seguridad en los sistemas de transporte público, se desestima a los usuarios y se alienta que tanto las terminales y estaciones de transporte público, incluido el Metro y el Metrobús, además de las paradas y los camiones y peseras sean imanes de la delincuencia, y son los ciudadanos de a pie los que enfrentan las consecuencias. No es de sorprender, pues, que siete de cada diez se sientan inseguros.

Temas:

    X