Colima no se rinde
En la página de Facebook de Colima en Comunidad está un pequeño video de menos de un minuto de duración. En él, la señora Conchita, vecina de Manzanillo, da cuenta de la experiencia que vivió al participar en el taller de uso y aprovechamiento de plantas medicinales que se imparte en distintos municipios de Colima, y otros estados de la República, gracias a los auspicios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)
El video (disponible en https://www.facebook.com/estrategiadesarrollocomunitario/videos/1542170035877356/) ofrece un pequeño resumen de lo que encuentran quienes participan en este tipo de actividades: aprenden a elaborar productos con plantas, especialmente en lugares de extrema pobreza, donde el acceso a medicamentos y servicio médico puede ser difícil. En las capacitaciones, las personas aprenden a elaborar una pomada contra los hongos de la piel, que los asistentes producen gracias a una planta llamada Gobernadora.
La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, un proyecto que sostiene la Universidad Nacional Autónoma de México, nos informa en la página correspondiente a la Gobernadora (disponible en https://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/monografia.php?l=3&t=Larr...) que la planta cuenta con propiedades antimicóticas y antibióticas, de modo que la señora Conchita, como las miles de personas que han participado en estos talleres, aprenden algo útil, práctico, que les permite resolver problemas concretos, de manera sencilla y barata.
La participación de doña Conchita es más importante porque los diez municipios de Colima enfrentaron, durante 2017, una situación difícil por el clima de inseguridad que se respira en algunas de las colonias. Parte del reto que enfrentaban los vecinos de esas colonias era recuperar de manera creativa espacios públicos, canchas, banquetas y patios de viviendas.
En esos lugares se elaboran productos a base de plantas medicinales como pomadas, champú para el cabello, jabones, jarabes o infusiones, pero —sobre todo— se construyen vínculos comunitarios, de identidad y reconstrucción del tejido social, una reserva de capital social que permita a las comunidades resolver problemas prácticos, colaborar y, sobre todo, pensar en un mejor futuro.
El factor fundamental de esta iniciativa ha sido Mely Romero, primera mujer que ejerce el cargo de subsecretaria de la Sagarpa y quien, como colimense, anima a sus paisanas a que reivindiquen su papel como ciudadanas, como personas capaces de tomar decisiones y de contribuir a que se resuelva la inédita situación de violencia que padecen.
El estado de Colima, con sólo 711 mil habitantes, se convirtió en una de las entidades más violentas de México al padecer, de enero a noviembre de 2017, 731 homicidios. Esta violencia es resultado de factores complejos que no es posible considerar ahora. Lo importante, en cambio, es que frente a esas realidades, las sociedades generen respuestas que les permitan reconstruir los vínculos de confianza, la capacidad para colaborar y para pensar en el futuro.
Los talleres incluyen un manual de plantas medicinales y forman parte de esas respuestas que tratan de recuperar espacios públicos donde las personas se reencuentren y, poco a poco, recuperen la confianza mutua, de modo que sea posible contar con un tejido social más complejo y solidario, en el que podamos construir la esperanza de un México mejor, con paz y justicia.
Los talleres de plantas medicinales son un primer paso. Las valientes mujeres de Colima, con su decisión de participar en este tipo de actividades, inspiran a quienes creemos que sí es posible encontrar una solución a nuestros problemas que nos involucre a todos, que abra la puerta a la creatividad de las personas, que resuelva problemas concretos, como las enfermedades a las que todos estamos expuestos y que siente las bases para emprender, más adelante, proyectos productivos que requieran de mayor participación de las personas y generen ingresos.
Esta necesidad de avanzar, de no apostarle a resolver todo de un golpe y menos a billetazos, es una de las lecciones que quienes han trabajado algunos años en proyectos de desarrollo comunitario aprendieron de manera dolorosa. Muchos proyectos de desarrollo fracasan porque carecen del sustrato de confianza recíproca que proyectos como estos talleres de plantas medicinales, impulsados por Mely Romero, ofrecen. Ojalá que sus frutos se multipliquen. Ello sólo será posible en la medida que las mujeres recuperen la confianza en ellas mismas y creen mecanismos que permitan que las comunidades de nuestro país recuperen la esperanza en sí mismas y en su capacidad para construir su futuro.
