Algo está pasando en Morelos
Este miércoles ocurrió en la ciudad de Cuernavaca una inusual conferencia de prensa encabezada por el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el doctor Alejandro Vera, y por el obispo de esa ciudad, Ramón Castro. Dos personajes que difícilmente hubieran coincidido en condiciones normales, pero la situación que vive Morelos, desde hace casi 20 años, los ha terminado de poner en una misma ruta, junto con el poeta Javier Sicilia y el exfutbolista y actual alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco
Lo primero que debemos entender de lo que ocurre hoy en Morelos es que, aunque Graco Ramírez es una figura clave para explicar la descomposición social e institucional, así como la violencia que crucifica a ciudades como Cuernavaca, Cuautla, y a las pequeñas comunidades rurales del estado, la realidad es que esta situación se empezó a cocinar cuando Morelos era (mal) gobernado por el PRI en la persona de Jorge Carrillo Olea. Los morelenses se cansaron del PRI y la arrogante actitud del exmilitar Carrillo y optaron por Sergio Estrada Cajigal, quien —montado en la ola de popularidad de Vicente Fox— ganó con relativa facilidad. Ganó, pero no se sintió obligado a cumplir sus promesas o a escuchar a quienes criticaban a su secretario de Seguridad Pública, Sebastián Isunza, por sus supuestos vínculos con el narcotráfico. Como muchos gobernadores de la década pasada, a Estrada le importaron poco las críticas e incluso protagonizó aquel escándalo del “helicóptero del amor”.
A pesar de los excesos de Estrada, los morelenses refrendaron su confianza en el PAN, y votaron, aunque de manera menos entusiasta por Marco Adame Castillo. Su gobierno tampoco se destacó por sus méritos, ni siquiera en el ámbito del combate al narcotráfico, que era una de las prioridades del gobierno federal en ese momento y, gracias a ello, en 2012, los morelenses optaron por Graco Ramírez. El de Ramírez ha sido, en más de un sentido, una reedición de muchos de los peores gobiernos de Morelos. Como Carrillo, Ramírez es autoritario e indolente. Como Estrada, Graco está rodeado de cuates, poco preparados, improvisados, que creen que compensan con su inquebrantable lealtad a su jefe las muchas carencias de su desempeño. Como Adame, Ramírez es dogmático, intransigente, e incapaz de corregir o reconocer errores.
No es gratuito que Morelos esté en medio de una crisis que el doctor Vera, rector de la UAEM, resumió así: un muy alto grado de inseguridad; la destrucción de “territorios comunitarios mediante la imposición de megaproyectos” entre los que están el malhadado Paso Exprés; la “creciente miseria, corrupción e impunidad, similares a las ocurridas en Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo”; así como la “violación sistemática de derechos humanos”, que ya provocan el desplazamiento forzado de familias enteras.
Vera habló a nombre del llamado Frente Auténtico Morelense, un grupo variopinto que el lunes próximo iniciará una marcha de Cuernavaca a la capital del país para ver si las autoridades federales están dispuestas a atender las quejas de los morelenses. No piden mucho. Piden que se cumpla con lo que disponen las constituciones general de la República y particular del estado de Morelos en temas como el respeto al Estado de derecho y a los derechos humanos; piden justicia, de modo que se investigue y castigue a los responsables de las monstruosas fosas comunes clandestinas; quieren que se revisen las políticas de seguridad pública del gobierno del estado. Quieren que se aclare qué pasó con el Paso Exprés y se resuelva ya la situación financiera de la UAEMorelos, institución a la que se ha ahorcado al retenerle recursos; quieren que Ramírez deje de hostigar a la diócesis de Cuernavaca. Quieren —en dos palabras— paz y democracia.
La marcha saldrá de La Paloma de Cuernavaca a las 8 am y caminará por la autopista México-Cuernavaca, con la esperanza de que Miguel Ángel Osorio Chong los encuentre en el antiguo monumento a José Mª Morelos el 1 de agosto.
Para descansar un poco de tanta mala noticia, quizá sea bueno decir que mañana domingo, en el municipio de Chignahuapan, Puebla, se celebrará la Feria de la Barbacoa y el Pulque. Es una oportunidad única para degustar barbacoa producida con ganado de la región, una amplia variedad de salsas regionales, tortillas hechas a mano y para saborear distintos tipos de pulque, la bebida de los dioses mexicas, con diferentes tipos de curados y naturales. Chignahuapan está a dos horas y media de la Ciudad de México, sea por Tulancingo y Nuevo Necaxa, o por Puebla-Texmelucan-Tlaxcala. Hay cabañas, lagos, bosques, artesanías y todo lo necesario para descansar.
