Las elecciones

Vivimos en México y a escala global una intensa temporada electoral. En nuestro país, estamos a menos de un mes de las elecciones del 4 de junio en los estados de Coahuila, México, Nayarit y Veracruz. A escala global, mañana los franceses concurrirán a la segunda vuelta de la elección presidencial, como parte de un proceso que continuará con la primera y segunda vuelta de las elecciones legislativas, que tendrán lugar el 11 y el 18 de junio. En Gran Bretaña, el jueves 4 de mayo se celebraron elecciones municipales en un número importante de ciudades que, en algunos casos, eligieron por primera vez gobiernos locales, como en Manchester. En algunos casos, el resultado de las municipales podría servir como indicador de lo que ocurrirá el 8 de junio, fecha en que se realizará la elección adelantada del Parlamento. Unas semanas más tarde, el 24 de septiembre, Alemania celebrará su propia elección.
 

Las elecciones en Francia, Gran Bretaña y Alemania son especialmente delicadas para el futuro de la Unión Europea y del mundo, por el papel que juegan los nacionalismos racistas, excluyentes. Francia es el caso más claro con la candidatura de Marine Le Pen, pero en Gran Bretaña hay claros signos de una situación similar, basta considerar la manera en que Le Pen usó como ejemplo a Gran Bretaña durante el debate que sostuvo con Emmanuel Macron. La situación es tan grave para el futuro de Reino Unido que Tony Blair, el exprimer ministro laborista, ha decidido salir de su retiro para hacer campaña de nuevo con su partido, algo que rompe con las tradiciones de su país, para insistir en la necesidad de suavizar el Brexit. A pesar de ello, las cosas no se ven fáciles para los laboristas y no sería difícil que Theresa May ganara y se hiciera más arrogante e irresponsable.

En el caso francés, muchas de las propuestas de Le Pen tienen olor a polilla, que hicieron que durante el debate varias personas usaran en las redes sociales la etiqueta #Vichy2017, para evidenciar el carácter racista de sus propuestas y su parecido con las políticas filo-nazis, que impulsó el régimen colaboracionista de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial.

El único país donde parecería que las cosas están bajo control es en Alemania, pues si la señora Angela Merkel perdiera, lo haría frente al socialdemócrata Martin Schultz, que está muy lejos de proponer la salida de Alemania de la Unión Europea y es todo, menos un neonazi.

Tanto en México como en Europa, participar en una elección implica decidir por un futuro común, que compartimos con nuestras familias y vecinos, y sólo podemos hacerlo cuando discernimos. Un medio para discernir de cara a las elecciones de éste y el siguiente año sería leer un par de páginas de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, La alegría del Evangelio, que el papa Francisco publicó en 2013. En la tercera sección del cuarto capítulo, titulada “El bien común y la paz social” (disponible en https://bit.ly/EvGaudiumBienComun). Nos ofrece un método breve para discernir situaciones tan complejas como las que vivimos en distintos países del mundo en la actualidad. El Papa construye este método a partir de cuatro principios que permiten la “construcción de un pueblo en paz, justicia y fraternidad”. Los principios son: “El tiempo es superior al espacio”; es decir, debemos ordenar nuestras prioridades a partir del “trabajo de largo plazo, sin obsesionarse por los resultados inmediatos”. El segundo dice “la unidad debe prevalecer sobre el conflicto”, sin negarlo ni obsesionarnos con él, debemos aceptar la realidad del conflicto, para resolverlo y transformarlo —dice el Papa— de modo que sea un “eslabón de un nuevo proceso”.

El tercero es que “la realidad es más importante que la idea”, que es algo más que ser pragmático o desdeñar los ideales. Es reconocer que, además de los ideales, es necesario trabajar de manera concreta para avanzar en la solución de problemas, lo que significa “realizar obras de justicia y caridad” y renunciar a “intimismos y gnosticismos que no dan fruto”. El cuarto y último: “El todo es superior a la parte”. El Papa dice que el modelo a seguir, en este sentido, no es el de una esfera como tal, sino el del poliedro, que se construye a partir de la combinación de distintas formas geométricas, como los gajos de un balón de futbol, que en algunos casos combinan pentágonos y hexágonos para crear la forma esférica del balón.

Ojalá que en todo el mundo el método propuesto por el Papa para discernir encuentre seguidores, de modo que evitemos males como el racismo, el nacionalismo, el rencor, el nepotismo y los sectarismos. De lo contrario, haremos realidad nuevamente la fábula de El flautista de Hamelín, al que seguían las ratas para ahogarse en el río.

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