Propuestas para mejorar

Que México enfrenta un momento muy difícil de su historia ya no es noticia. Lo que sería noticia en estos momentos es que los mexicanos tuviéramos la capacidad para ponernos de acuerdo y hacerles frente a los problemas que nos afectan. No sólo a Donald Trump y a sus subalternos. Lo que sería notable es que nos pusiéramos de acuerdo en cómo resolver los problemas que nos debilitan frente al actual y anteriores gobiernos de Estados Unidos. Entre los más evidentes están, desde luego, la corrupción, la impunidad y la injusticia. Ésa es la triada que más nos debilita, lo que nos tiene sumidos en esta condición subordinada, casi podría 
uno decir que derrotada, frente 
a las ocurrencias del nuevo inquilino 
de la Casa Blanca.
 

Tristemente, dados los muy bajos índices de confianza en las instituciones y —sobre todo— de confianza interpersonal, somos presa fácil de las ocurrencias de Trump y lo podríamos ser de las ocurrencias de otros. Es difícil unirse si desconfiamos de las personas que nos rodean y de las instituciones en las que convivimos con esas personas. Por si fuera poco, el gobierno federal parece no haber percibido que, si quiere reconstruir la confianza en las instituciones públicas, de modo que podamos hacerles frente a los retos que plantea Trump, deberían tomar medidas claras, contundentes que atendieran los problemas de corrupción, impunidad e injusticia.

A la espera de algún gobierno nacional capaz de reconocer la importancia de atacar esos problemas, algunas organizaciones de la sociedad civil, en lugar de unirse al coro de los lamentos, se han dado a la tarea de tratar de identificar proactivamente cuáles son los problemas que nos hacen daño y han elaborado algunas propuestas. Entre esas organizaciones se encuentra la Confederación Patronal de la República Mexicana que esta semana difundió un documento que resume algunas de las propuestas, 517 en total, que distintas organizaciones, patronales y de otros tipos, elaboraron para remediar los males que nos afectan.

Entre las medidas que Coparmex presentó, hay varias que atienden uno de los problemas más graves para la vida de nuestro país: la falta de transporte público eficaz y digno en las zonas metropolitanas. Una de las razones por las que somos tan vulnerables a los caprichos de Trump en la actualidad tiene que ver con el hecho de que dependemos excesivamente del uso de autos particulares para realizar actividades cotidianas, simples, como ir de la casa al empleo o de la casa a la escuela. Mejorar el transporte público en las zonas metropolitanas del país permitiría reducir los preocupantes niveles de contaminación que padecemos en muchas ciudades, al tiempo que haría posible liberar recursos públicos y privados para impulsar otro tipo de actividades.

Los gobiernos no invierten en transporte público, porque no lo ven como políticamente rentable, porque usar transporte público corre en sentido opuesto a ciertas ideas que ven en la compra y el uso del auto privado la expresión de un cierto prestigio. No sólo eso, el uso del transporte público también está asociado con lo pobre, lo vulgar y con muy altos índices de riesgo de ser víctima de robos o de otras violencias, como el acoso sexual contra las mujeres.

Al no invertir en transporte público, se alienta, directa o indirectamente, el uso de autos privados y, como resultado de ello, todos perdemos. Por ello, es muy esperanzador que en las propuestas de la Coparmex para enfrentar lo que podría ser la era post-TLC se encuentren una para “dar contenido real y un calendario de implementación a la propuesta sobre dignificación del transporte público”, así como otra relativa a la necesidad de “revisar el impacto del Ramo 23 para eliminar fondos discrecionales y duplicados y reasignar recursos a proyectos con impacto probado, priorizando proyectos de infraestructura de transporte masivo”. Además, hay otra propuesta seria, para contribuir a que el salario de los trabajadores recupere su poder de compra, de modo que alcance para cubrir las necesidades de las familias.

Además, quienes participaron en los foros organizados por la Coparmex, como Poder Ciudadano, Wikipolítica, Causa en Común, México Evalúa y el Instituto Mexicano para la Competitividad, entre otras agrupaciones, enfatizaron la necesidad de atender en serio y a fondo los problemas en materia de corrupción. Las propuestas apuntan en el sentido de atacar los mecanismos que permiten que la corrupción sea una práctica generalizada en México. Quien de verdad quiera hacerles frente a los problemas que nos aquejan debería tener la disposición para al menos conocer las propuestas y evaluarlas pensando en el bien del país y no en las inminentes elecciones de 2017 o 2018. El riesgo que enfrentamos es grave y urge actuar ya.

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