El futuro de la educación

Estos días de enero han sido inundados por la información sobre la captura de un conocido narcotraficante y por el pesimismo que acompaña al mal desempeño de la economía mexicana. Más allá de esos hechos, existen realidades que merecen nuestra atención, como la reforma del sistema educativo. Se trata de verdaderas urgencias que no supimos atender durante las épocas de vacas gordas y que ahora nadie sabe cómo atenderemos, porque el modelo petrolero se agotó.

Soñamos durante muchos años que los veneros que el diablo nos escrituró, como dice López Velarde en Suave patria, iban a resolver todos nuestros problemas y que si algo debíamos temer era que nos robaran el oro negro. Amanecimos el 2016 con la realidad de que el mundo está borracho de petróleo, tanto que en Estados Unidos un galón de leche es más caro que un galón de gasolina.

Ante esa nueva realidad no queda de otra más que buscar alguna solución a los muchos problemas del país y de todas las soluciones, la menos absurda implica tomarnos en serio la educación. Las señales que envían desde el gobierno son mixtas. Por una parte, no hay acto de la agenda del nuevo secretario de Educación que no reciba la más profusa difusión. No hay modo de ignorar qué hace o qué hará en las horas próximas Aurelio Nuño. Sin embargo, también hay motivos para preocuparnos. Entre sus primeras promesas, luego de asumir el cargo, Nuño habló de hacer de México un país bilingüe en diez años. Suena bonito, pero ni siquiera en Puerto Rico, con todas las ventajas que tiene ese territorio de EU lo estiman viable. Allá creen, más bien, que se necesitarían al menos diez años para que se formara la primera generación de boricuas bilingües en las aulas de la Isla.

Luego, se han dado a conocer nombramientos en la estructura de la SEP que hablan más bien de una creciente politización de áreas que deberían ser responsabilidad de técnicos, de personas que conocieran bien del tema. Entre los más recientes está la llegada de Héctor López Velázquez al Instituto Nacional de Educación de Adultos. Los cargos previos de López Velázquez habían sido en la Secretaría de Hacienda y, más recientemente, en el PRI del DF. Nada que indique vocación o conocimiento de un área tan especializada como educación de adultos en un país que todavía tiene a 7.5 millones de personas adultas analfabetas, sin contar a los analfabetas funcionales.

Ése y otros nombramientos preocupan porque se suman a sonados fracasos de la SEP en años recientes. Ahí está la Enciclomedia de Vicente Fox que costó 25 mil millones de pesos, así como MiCompuMx, el programa de laptops que promovió Emilio Chuayffet como panacea a los problemas de la educación y que costó otros 750 millones de pesos. Quizás por eso, Nuño anunció recientemente que contará con la asesoría de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en el tema del equipamiento escolar. Ojalá eso nos evite despilfarros como Enciclomedia o MiCompuMx, ahora que el petróleo difícilmente supera los 20 dólares por barril.

Nuño, que también es precandidato de su partido a la presidencia, anunció que las políticas públicas vinculadas a la Reforma Educativa se conocerán a mediados de este año, por lo que tendrá poco más de un año para demostrar que su propuesta es viable, algo difícil de lograr por la naturaleza misma de los procesos educativos que difícilmente maduran en tan poco tiempo.

Tristemente, los afanes por usar a la educación como vehículo de promoción política no son exclusivos de Nuño. En el Movimiento Regeneración Nacional tuvieron una idea noble: garantizar la educación de los jóvenes mexicanos. Para hacerlo realidad se les ocurrió crear de la nada un grupo de universidades que—según los dirigentes de ese partido—empezarán cursos a mediados de este año, aunque nadie sabe dónde o en qué condiciones. La idea hubiera sido más digna de elogio si en lugar de hablar de universidades, hablaran de estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato de zonas rurales. Es ahí, en las zonas rurales, donde verdaderamente hay carencias. Es ahí donde los niños y jóvenes abandonan la escuela porque no les alcanzan los recursos para pagar pasajes, comprar libros o comer. Morena, como muchas veces ha hecho el gobierno federal, le apuesta con su programa de universidades al relumbrón.

Ojalá reconociéramos todos que se han dilapidado los recursos disponibles para la educación y aceptáramos que el colapso del modelo de desarrollo basado en el ingreso petrolero nos coloca en una situación de orfandad que debemos atender ya.

Este sábado y domingo, visiten el bazar que organizaciones agroecológicas realizan en la parroquia de San Bernardino de Siena en Xochimilco. Encontrarán productos del campo y artesanías.

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