Simpatía por los violadores

El delito de violación es uno de los más repugnantes. El violador es un sujeto que se regodea con el sufrimiento de la víctima, a la que lesiona una libertad sagrada, la más íntima, sin importarle la gravedad del daño que le infiere, el trauma, muchas veces permanente, que le ocasiona. El violador es un ser despreciable porque destruye sueños, ilusiones, integridad psíquica...

La destitución de Uriel Carmona como fiscal del estado de Morelos tiene el hedor de la complicidad criminal. Fue decidida por los legisladores oficialistas de la entidad a petición de la gobernadora morenista Margarita González en cuanto aquel solicitó a la Cámara de Diputados el desafuero del diputado federal y exgobernador Cuauhtémoc Blanco, denunciado por su media hermana, Fabiola Blanco, por tentativa de violación. La gobernadora aduce que su petición se debe a los procedimientos penales que ha enfrentado el hoy exfiscal, pero de tales procedimientos el destituido salió bien librado y ninguno es reciente.

La remoción de Carmona —que fue celebrada por la presidenta Claudia Sheinbaum— no sólo muestra que la pretendida autonomía de las fiscalías de justicia es ilusoria, sino que los gobiernos de la 4T son indulgentes con cualquier conducta criminal, siempre y cuando el probable responsable pertenezca a su rebaño.

El delito de violación es uno de los más repugnantes. El violador es un sujeto que se regodea con el sufrimiento de la víctima, a la que lesiona una libertad sagrada, la libertad más íntima, sin importarle la gravedad del daño que le infiere, el trauma, muchas veces permanente, que le ocasiona.

El violador es un ser despreciable porque destruye sueños, ilusiones, integridad psíquica, humanidad de la víctima. El violador no busca un placer erótico porque tal placer supone el goce mutuo de la pareja: lo que perpetra el violador es un acto humillante de dominio utilizando su pene como un arma al servicio de su crueldad, de su miseria moral, de su podredumbre humana.

El exdelantero americanista fue denunciado por su media hermana, a la que había invitado a vivir con él, lo cual agrava la acusación. La denunciante narra que Blanco, alcoholizado, entró una noche a su habitación y, a pesar de su repulsa, le tocó los senos, trató de arrancarle la pijama y la arrojó sobre la cama bajándose los pantalones. Sólo la desesperada y firme resistencia de Fabiola y sus gritos de auxilio impidieron que la violación se consumara.

Desde luego, el exfutbolista tiene, como todo inculpado, los derechos a la presunción de inocencia y a defenderse en juicio. Pero lo que Carmona hizo fue solicitar su desafuero precisamente para que pueda llevarse a cabo el juicio. El cese no puede sino leerse como una represalia por haberlo solicitado. Es cierto que la gobernadora de Morelos ha denunciado actos de corrupción durante la gestión de Blanco, pero sin denunciarlo directamente a él. Además, esas denuncias señalan “irregularidades” en el gasto de 40 millones de pesos, a pesar de que la Auditoría Superior de la Federación ha reportado gastos irregulares por 3,269 millones.

Los antecedentes de Blanco exhiben a un tipo abusivo, misógino y agresivo. Su excónyuge Marisela Santoyo lo acusó de violencia doméstica, de lesionarla y amenazarla de muerte. El jugador del Guadalajara Felipe de Jesús Robles, al finalizar un partido América-Chivas, recibió un artero puñetazo del americanista al acercarse a darle la mano. Blanco atacó por la espalda al cronista deportivo David Faitelson, golpeándolo en la cara. Hay denuncias por malversación de recursos públicos en su gestión como alcalde de Cuernavaca. Ya gobernador, no todas sus amistades han sido las más aconsejables: en 2022 apareció en una foto con un grupo de criminales.

No es la primera vez que la 4T respalda a acusados de diversas formas de depredación sexual. El presidente Andrés Manuel López Obrador impulsó obstinada y vehementemente la candidatura al gobierno de Guerrero de Félix Salgado Macedonio, denunciado por varias mujeres de delitos sexuales, entre ellos una violación consumada, y designó como embajador en Panamá a Pedro Salmerón, contra quien había varias denuncias de acoso y hostigamiento sexuales, designación tan indefendible que fue rechazada por la canciller panameña Erika Mouynes.

Los feligreses de la 4T callaron y vuelven a callar ahora ante tales aberraciones. Ese silencio es más patético en el caso de las mujeres que trabajan en el gobierno y las feministas que lo apoyan: han preferido tragar sapos que actuar con dignidad..

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