La morgue
Llama la atención que en un fin de semana largo, que además coincide con el muy comercial Día del Niño, ninguna distribuidora se haya guardado algún estreno pensando precisamente en ese público. Siguen por ahí Un jefe en pañales, Los Pitufos y una película ...
Llama la atención que en un fin de semana largo, que además coincide con el muy comercial Día del Niño, ninguna distribuidora se haya guardado algún estreno pensando precisamente en ese público. Siguen por ahí Un jefe en pañales, Los Pitufos y una película española que se titula Ozzy con el añadido Rápido y peludo. Pero el estreno de este fin de semana sólo fue Guardianes de la galaxia Vol. 2 y no es para niños pequeños.
Me aboco a hablar de un thriller de suspenso y terror que ya tiene unos días en la cartelera. La morgue (The autopsy of Jane Doe, Reino Unido-Estados Unidos, 2016) es una película de muy bajo presupuesto en la que su director, el noruego André Ovredal, y sus guionistas, Ian B. Goldberg y Richard Naing, saben sacar provecho de una historia que empieza muy bien. Personalmente, considero superior la primera parte, aunque la película dentro del género funciona.
La acción sucede en Virginia y se inicia en la escena del crimen, en el interior de una casa en la que todos los ocupantes han sido salvajemente asesinados. La policía no encuentra pistas que expliquen lo que pasó y las cosas se hacen más enigmáticas, aun cuando en el sótano aparece semienterrado el cadáver desnudo e intacto de una jovencita, cuya muerte no parece tener ninguna relación con el modus operandi de los otros homicidios ocurridos en el mismo lugar.
El oficial decide llevar el cuerpo a la morgue de Tommy y Austin Tilden, un padre y su hijo que se dedican a practicar autopsias. La madre ha fallecido años atrás, y Tommy (Brian Cox) y Austin (Emile Hirsch) están muy unidos por la gran pasión que sienten por su trabajo. Tres generaciones de la misma familia han tenido ese oficio y tienen instalada una morgue en el sótano de su casa. En un ambiente oscuro y sórdido ambos se han acostumbrado a realizar en equipo las labores de la medicina forense, y la piel se les ha hecho gruesa mientras trabajan teniendo como fondo un buen rock. En ese aspecto están bien aprovechadas la escenografía y escasa iluminación, junto con algunos efectos especiales.
Cuando llega la misteriosa “Jane Doe”, que es como usar en México “Fulanita de tal” cuando se desconoce la identidad de una persona, la película entra en un puente narrativo que mantiene el interés. Padre e hijo se dan a la tarea de ir diseccionando el, en apariencia, inmaculado cadáver. Con gráficos cortes y rebanando meticulosamente los órganos van descubriendo que Jane Doe fue asesinada de manera salvaje y misteriosa y al mismo tiempo empiezan a suceder una serie de eventos extraños.
La morgue ocurre en un solo espacio, en la claustrofobia asfixiante y oscura en que se ubican las “oficinas” de Tommy y Austin, y es en el trabajo convincente de Emile Hirsch y Brian Cox en el que descansa el desarrollo de la acción y el suspenso, junto con un buen movimiento de cámaras y una bien diseñada escenografía e iluminación.
Para quien guste del género, es una película bien lograda que se deja ver.
