¿Qué tan real es la disminución de la violencia en México?
Llevamos dos décadas de un deterioro inequívoco.

Leo Zuckermann
Juegos de poder
Esta semana, el gobierno federal anunció una caída de 42% en los homicidios dolosos en lo que va del sexenio actual. En septiembre de 2024, cuando tomó posesión la presidenta Claudia Sheinbaum, hubo un promedio diario de 86.9 homicidios dolosos en el país. Para enero de 2026, este promedio cayó a 50.9.
Se trata de una buena noticia.
La pregunta es qué tan creíble es esta estadística.
Lo primero que hay que decir es que este gobierno ha decidido utilizar precisamente la variable “promedio diario de homicidio doloso por mes a nivel nacional” como la central para medir la violencia en México. Obviamente, los asesinatos premeditados son un buen indicador de este fenómeno, pero no es el único. Existen otros delitos que son tremendamente agraviantes para la sociedad como el secuestro, extorsión o el abuso sexual.
Tomemos por bueno, sin embargo, el indicador de homicidios dolosos como métrica de la violencia. La realidad es que esta variable no tuvo una caída de 42% entre septiembre de 2024 y enero de 2026, como presume el gobierno, sino de 22% entre 2024 y 2025.
Esto de acuerdo con el estupendo estudio Violencia en México, 2015-2025: análisis de los datos y propuestas para la paz, recientemente publicado por la organización México Evalúa.
Con base en datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2024 hubo un total de 30 mil 62 homicidios dolosos en todo el territorio mexicano. En 2025, esta cifra cayó a 23 mil 374. Una buena noticia, pero no del tamaño del que presume el gobierno.
México Evalúa, sin embargo, hizo algo que me parece muy interesante: amplió la definición de violencia a “violencia letal” con un índice que suma al homicidio doloso con el feminicidio, homicidio culposo y las víctimas de otros delitos contra la vida y personas desaparecidas.
Agregar todos estos delitos tiene la cualidad de eliminar un posible efecto de manipulación de las cifras.
Sabemos que en muchos estados esconden los homicidios dolosos como culposos. También que, en la medida en que caen los asesinatos premeditados suben las desapariciones. Incluso, que esa rara categoría de “delitos contra la vida y la integridad corporal” también ha subido en los últimos años, por lo que se sospecha que ahí también esconden asesinatos premeditados.
Los homicidios culposos, producto de accidentes no intencionados (por ejemplo, el atropellamiento de un peatón), suelen tener un patrón anual constante en todos los países. No hay muchas variaciones que digamos. En México, en cambio, hay estados donde los accidentes súbitamente aumentan desproporcionadamente y a la par, oh sorpresa, bajan los homicidios dolosos. No. Lo que pasa es que claramente están maquillando las cifras calificando un asesinato doloso como culposo.
Si tomamos en cuenta todas las categorías de “violencia letal” que calculó México Evalúa, resulta que entre 2024 y 2025 el índice se redujo 8.6% en todo el país.
Otra vez: es una buena noticia, pero ya muy lejana de los porcentajes que festeja el gobierno.
Dice el estudio de marras que, con todo y la caída del último año, la violencia letal se mantiene en niveles estructuralmente altos: “Con 72,680 víctimas, 2025 cierra con incremento de 68.2% en comparación de 2015. Esto confirma que no ha habido una pacificación sostenida, sino ajustes marginales sobre una base de violencia considerablemente alta. El mismo patrón se replica en cada uno de los delitos vistos de forma individual: México todavía es más violento que hace diez años, incluso, en homicidio doloso”.
Creo que nadie esperaba que la herencia maldita de la violencia que recibió este gobierno de los anteriores (Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador) se hubiera podido resolver en un año. La realidad es que la presidenta Sheinbaum recibió un país con muchas regiones tremendamente violentas controladas por el crimen organizado.
Llevamos dos décadas de un deterioro inequívoco. Resulta una buena noticia observar un posible punto de inflexión con la llegada del nuevo gobierno. Digamos que nos da esperanza, sobre todo si se toma en cuenta que en este sexenio sí se está haciendo un esfuerzo por enfrentar a los criminales judicializando miles de casos. Mas tenemos que ser cautos, sobre todo cuando ese mismo gobierno presume cifras de disminución de la violencia que tienen más un fin propagandístico que presentar la dura realidad del país.
X: @leozuckermann