Nuestro video prohibido

Por Alonso Díaz de la Vega Desde la primera escena de Nuestro video prohibido podemos percatarnos de un pobre intento por parodiar las comedias románticas con Katherine Heigl o Rachel McAdams. El tono luminoso en la imaginería, la voz femenina que escribe sus ...

Por Alonso Díaz de la Vega

Desde la primera escena de Nuestro video prohibido podemos percatarnos de un pobre intento por parodiar las comedias románticas con Katherine Heigl o Rachel McAdams. El tono luminoso en la imaginería, la voz femenina que escribe sus pensamientos, la música de comercial de supermercado, aparecen con un tono exagerado cuyo vulgar lenguaje y obsesión con las erecciones del esposo no nos presenta una versión rebelde de la feminidad, como parece pretenderlo el director Jake Kasdan. Al contrario, lo que percibimos es una muy masculina aversión por las lindezas habituales de lo que esta perspectiva considera normal en el carácter de la mujer. Al masculinizar al personaje de Cameron Diaz, Kasdan  nos proporciona una representación idiota, que en vez de retratar sus deseos sexuales, minimizados por la inseguridad masculina, se burla empleando el sentido del humor del niño que hace reír a los otros gritando una vulgaridad. El resto de la película empeora.

La historia de una pareja que se graba teniendo relaciones sexuales para reencontrar la sensualidad, extraviada entre los días acortados por sus roles como padres de familia, podría haber servido para una exploración temática del deseo de mirarse; de la proliferación del video porno casero como síntoma de la sociedad de la información en una epidemia de empoderamiento, o siquiera de la normalidad del acto sexual y una revaloración de la vergüenza en el siglo XXI. Kasdan prefirió un comercial para Apple. Son varias las exclamaciones de asombro ante lo resistentes que son las iPads o lo impresionante que resultan sus características internas y aplicaciones. Peor que carecer de gracia, estos diálogos hartan.

Difícilmente puede estar más lejos esta película de la extraordinaria comedia Buenos vecinos (Neighbours, 2014), de Nicholas Stoller, aunque éste participa en el guión de Nuestro video prohibido. Mientras aquella película se niega a moralizar aunque expone como ridícula la crisis de los adultescentes, la de Kasdan cae contradictoriamente en la mojigatería con una cínica moraleja que propone la unión familiar, impartida por el dueño de YouPorn (Jack Black). El gran misterio de la cinta, el video en sí, se reserva para el final, como las fotografías de ¿Qué pasó ayer? (2009), pero sin el mismo efecto, pues Kasdan carece del arrojo de Todd Philips, quien no se limita en mostrar genitales y sangre para celebrar la inmadurez en una bacanal regresiva a la adolescencia. Kasdan nos da una película que, como la grabación en torno al cual gira, se censura, se entorpece y aburre. Sólo podemos imaginar lo monótono y desagraciado que sería el video de tres horas después de ver unos instantes.

Dirige:

Jake Kasdan.    

Actúan:

Cameron Diaz.

Jason Segel.

Rob Corddry.

Ellie Kemper.

@diazdelavega1

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