Por supuesto, el título de esta entrega es un guiño al filme de 1971 donde el agente 007 se rifaba en serio, cuando Sean Connery lo personificaba y, ciertamente, teníamos otro escenario mundial, otro rock y, por lo que podemos ver… otro beisbol.
El diamante es una palabra importantísima para nosotros los beisboleros, como el campo donde se escenifican esas gloriosas batallas, los maravillosos lances y las proezas inimaginables, hoy por hoy, con un pitcheo bárbaro, unos palazos extraordinarios (de arriba de 110 mph en ocasiones) y una velocidad en los senderos como para que las cámaras “ultradefinidoras” nos muestren al spike llegando casi idéntico que la pelota al guante del primera base: ese manto verde con áreas de arena es lo que pensamos tanto los aficionados al rey de los deportes en el transcurso del día. El diamante es también una forma del carbono, siendo reconocido como el material natural más duro conocido, el cual se forma a una gran profundidad, implicando bajo presiones extremas, evidentemente, famoso a más no poder por sus usos en esa joyería, la cual lucen las famosas en las entregas de estatuillas, por ejemplo.
Así de codiciado uno y otro, los dos carísimos si los vemos a uno en lo general y al otro en un… collar.
La analogía viene a cuento por la preocupación coincidente y a la vez espontánea de algunos amigos aficionados con el: “oye, Lic, se están pasando con los salarios en las Grandes Ligas, ¿no?”.
Para seguimiento de ese tema, el USA Today lleva aaaños publicando la tabla de los pagos y este año encabeza —nominalmente— el gran Juan Soto, ahí nomás con 61.875 mdd, claro, con el enorme samurai Shohei Ohtani percibiendo 2 mdd anuales hasta 2033, con 680 mdd “garantizados” (comillas con jiribilla) de 2034 a 2043. Siendo el salario mínimo 780,000 dólares y el salario promedio alrededor de 4.7 mdd para un ligamayorista este año, es un contraste tremendo, sin irnos a los ingresos para los ligaminoristas, aun con el supuesto cobijo de la organización mayor, una grieta desmedida.
Estamos viendo el desarrollo de la temporada y se comprueba lo del 2º párrafo con el rango atlético, también hemos preguntado cómo será el beisbol en 2050, porque el juego —aun con el ABS ése— se ve desarrollado y campante, la cosa es pensar en los capitales, sobre todo con ese DINERAL que piden por los Padres de San Diego (+/- 3,300 mdd) y es probable que se concrete esa operación en un futuro nada lejano con unos nombres por ahí rimbombantes.
Son en verdad espectaculares las jugadas de Las Mayores, ver el ambientazo en Toronto recibiendo a los campeones… preocupa si se volverá inaccesible para una familia ir al estadio o comprar los jerseys oficiales: es una llamada A TIEMPO, quizá ya contra el tiempo.
