Los récords de nuestro orgullo nacional

México, el país donde todo se puede, excepto dejar de ser pobre

Kimberly Armengol

Kimberly Armengol

Rompe-cabezas

El siempre excéntrico y genial Salvador Dalí sentenció que: “De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”.

Vivimos en un país surrealista, donde todos los días son asesinadas decenas de personas debido a la violencia, donde puedes caminar sobre una fosa clandestina, cruzar la calle y encontrar un museo o paisaje excepcional.

Hemos convertido a México en un basurero bonito, con paredes hermosas de mármol, con una piscina, alfombras y gente cálida. ¿En qué momento sucedió?, ¿por qué no nos dimos cuenta?, ¿qué podemos hacer? A estas alturas, es muy difícil dilucidarlo, cuando hemos normalizado la violencia, la corrupción, el saqueo y la ineficiencia. México, el país donde todo se puede, excepto dejar de ser pobre.

Somos muchos los que fuimos contaminados ideológicamente creyendo que México es el país de las maravillas, que los extranjeros nos admiran y que —algunas fuerzas del mal— quieren despojarnos de nuestras riquezas y soberanía. ¿En serio somos una región tan apetecible? Júzguelo usted mismo.

JUSTICIA Y SEGURIDAD

1.- De los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el penúltimo lugar en calidad de vida.

2.- También dentro de la OCDE ocupamos el último lugar en mediciones específicas de seguridad y educación. Hay 22.9 homicidios por cada 100 mil habitantes, más de cinco veces el promedio de 4.2 por cada 100 mil habitantes.

3.- En el tan sonado tema de la corrupción ocupamos el lamentable lugar 138, en una lista de 180 a nivel global; dentro de la OCDE y del G20, el vergonzoso primer lugar. Nuestras políticas anticorrupción son un fracaso y la impartición de justicia, una carcajada.

ECONOMÍA

1.- Para continuar con el orgullo nacional, México se encuentra en el último lugar en el ranking de inversión extranjera directa.

2.- La OCDE confirma que tenemos la mayor desigualdad en el ingreso familiar, el decil más alto gana 14 veces más que el 20% más bajo de la pirámide. El uno por ciento de la población tiene 21% de todos los ingresos del país. Un ciclo de pobreza que podría recordarnos el sistema de castas hindú, donde el ascenso social es “casi” imposible.

3.- La media salarial de los países miembros tiene un ingreso de 44 mil 290 dólares anuales, aquí, si bien les va, es de 15 mil 311 dólares.

EDUCACIÓN Y EMPLEO

1.- Nuestro México lindo y querido es el país donde más horas se trabaja al año, con 2,255 horas, un promedio de 43 horas a la semana, en contraste con Alemania, donde el promedio es de 1,363 horas anuales. Lo anterior, debido al miedo al desempleo y a leyes laborales que protegen más a las empresas que a los empleados.

2.- Ni hablar del tema de educación, donde el promedio de la OCDE es de 497 puntos contra un lamentable de 417 puntos (en temas elementales como lectura, matemáticas y ciencias).

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

1.- México es un lugar inseguro para la infancia y las políticas públicas han servido para nada y para nada. ¡Somos el primer lugar en difusión de pornografía infantil!

2.- Diariamente son asesinados tres niños. De acuerdo con Save the Children, de seguir con esta tendencia, en 2030, cerca de 20 mil adolescentes no llegarán a los 18 años.

3.- Unicef apunta que 50% de nuestros infantes vive en pobreza y 70% es víctima de algún tipo de violencia.

4.- Las deplorables condiciones sociales se traducen en que ocupamos el nada honroso primer lugar en bullying, nuestros pequeños replican la violencia contra otros, ¿se han preguntado por qué?

5.- Dentro de la organización somos el país con mayor número de embarazos adolescentes.

¿Y EN EL FESTIVAL DE LA ESTUPIDEZ?

Son muchos los que sienten un tremendo orgullo nacional por diversas posiciones que ocupamos en temas totalmente irrelevantes y que podrían ser propios de una competencia en una feria: la enchilada más grande del mundo, la torta ahogada más grande, el tapete de flores más largo, la catrina más alta y sinnúmero de récords que sirven para no morir de realidad y nada más.

No es momento de sentarnos a lamentarnos y rumiar acerca de lo mal que estamos, debería ser el punto de quiebre (el tocar fondo de los adictos) en el que cada uno, desde nuestras trincheras, hagamos el cambio que es posible y urgente.

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