Maestros

Para mejorar el modelo educativo de la nación, los legisladores aprobarán cambios sustanciales a los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución. La educación superior tendrá un carácter obligatorio.

Hoy celebramos a los maestros que educamos y culturizamos a los alumnos del país. Los académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) nos reunimos en los jardines de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM), organismo que protege nuestros derechos laborales en el marco de la autonomía de nuestra alma mater, a veces amenazada por los enemigos del progreso y desarrollo, ya que gracias a sus trabajos de investigación y docencia, los programas públicos son altamente exitosos.

Para mejorar el modelo educativo de la nación, los legisladores federales del país aprobarán cambios sustanciales a los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución; así, la educación superior tendrá un carácter obligatorio, agregándose a lo dispuesto en la fracción segunda del artículo tercero, que dispone la obligatoriedad de la Federación, en sus tres niveles, de proveer y disponer lo necesario para que la educación básica, la media superior y la superior sean obligatorias.

Asimismo, desaparece el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), cuya tarea principal fue evaluar la calidad, el desempeño y la medición de los resultados del Sistema Educativo Nacional, siendo sustituido por el Centro Nacional para la Revalorización del Magisterio, que tiene como objetivo la mejora continua de la educación y de los maestros, desapareciendo el sistema evaluatorio anterior que incluía a los maestros de las zonas rurales, donde muchos no saben siquiera usar una computadora.

Recuerdo que para Luis Maldonado (q.e.p.d), ésta fue una de sus principales preocupaciones; por ello, siendo como lo fue, amigo y cercano colaborador del secretario de Educación, Esteban Moctezuma, se dio a la tarea de modificar el sistema de evaluación, transformando el modelo, ahora se evaluará por medio de la equidad educativa, actualizando y fortaleciendo a los docentes de las escuelas rurales

del país.

Adicionalmente, la admisión, promoción y reconocimiento de los maestros se regirán por la ley reglamentaria del sistema de carrera, prevaleciendo siempre la rectoría del Estado mexicano para evitar la venta de plazas o su traspaso hereditario.

“Becarios y no sicarios” fue la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador, desde su campaña electoral.

Por ello, y no menos importante, recibirán becas los estudiantes que así lo requieran. En las escuelas de educación básica en zonas vulnerables se implementarán acciones de carácter alimentario para ayudar a las familias con índices de bajo o nulo ingreso económico y que están debajo de la línea de bienestar. Los nuevos planes de estudio incluirán materias que promuevan los valores, la ética y el civismo en los educandos.

La historia, la geografía y la cultura se fortalecerán, y el deporte, las artes y las lenguas originarias están contemplados, respetando la identidad, usos y costumbres al diferenciar su aplicación en zonas rurales de las urbanas, incluyendo clases bilingües para su mejor comprensión.

El sistema electivo de los sindicatos del magisterio será de manera secreta y universal para democratizarlos.

A mis recuerdos de infancia llega cuando gané el concurso “La Ruta Hidalgo”, siendo premiado por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y su secretario de Educación, Agustín Yáñez, en Los Pinos; sin saberlo, ahí nos fotografiaron a los ganadores de todo el territorio nacional, sólo con el paso del tiempo me enteré de la magnitud del evento y esto, sin duda, lo logré por el empeño, dedicación y preparación de mi maestra Margarita Ricalde, quien me preparó desde el quinto año.

Por ello, a mis alumnos de derecho siempre les digo: “no hay escuela mala, sí alumno!, puedes egresar de Harvard o Yale y ser un fracaso o como Benito Juárez, quien de pastor de ovejas, llegó a ser Presidente del país” y, cierto, fue gracias a sus maestros. ¿O no, estimado lector?

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